Ante el inicio de la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026, la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) presentó la organización de los equipos de trabajo que participarán en la aplicación del Plan DN-III-E en el sur de Quintana Roo, con una fuerza inicial de más de 260 elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional preparados para responder ante cualquier emergencia.
El comandante del Séptimo Regimiento de Caballería Motorizado y responsable del Centro Coordinador del Plan DN-III-E, coronel de Caballería J. Alfredo Salazar Benítez, informó que desde el momento en que se detecta la posible afectación de un fenómeno meteorológico, el personal militar entra en estado de alerta para atender a la población.
"Una vez que se conoce la inminencia de algún sistema meteorológico adverso, nosotros nos alertamos y permanecemos en situación de alerta. Ya estamos listos", señaló.
Explicó que, de manera inmediata, la Defensa dispone de 150 elementos del Ejército Mexicano y alrededor de 111 efectivos de la Guardia Nacional para atender contingencias en la zona sur del estado. Sin embargo, precisó que el sistema de apoyo militar permite solicitar refuerzos de otras regiones del país en caso de ser necesario.
"El sistema está organizado de tal manera que, si en esta área sur de Quintana Roo se requieren más efectivos, los mandos superiores tramitan ese apoyo territorial. No solamente nos limitamos a trabajar con lo que tenemos", explicó.
El mando militar señaló que, además de huracanes e inundaciones, las fuerzas armadas mantienen capacidad de respuesta para atender incendios forestales y otros fenómenos naturales que puedan afectar a la población.
El Plan DN-III-E constituye el principal instrumento de auxilio a la población civil en México. Fue aplicado por primera vez en 1966, tras el paso del huracán Inés, y desde entonces se ha convertido en uno de los pilares de la atención a desastres naturales en el país.
Su operación se divide en tres etapas: prevención, auxilio y recuperación. La primera contempla la preparación previa, actualización de mapas de riesgo y reconocimiento de rutas de evacuación; la segunda se enfoca en las acciones de rescate, evacuación, instalación de albergues y distribución de ayuda; mientras que la fase de recuperación comprende la limpieza de las zonas afectadas y el restablecimiento de los servicios básicos.
Durante la presentación, también se dio a conocer la estructura del Centro Coordinador del Plan DN-III-E, que cuenta con un pelotón de información, grupos de búsqueda, rescate y evacuación, equipos para el control de albergues, células de seguridad y sistemas de comunicación, con el propósito de mantener una respuesta coordinada durante las emergencias.
El coronel Salazar Benítez destacó la importancia de que la población mantenga la confianza en las instituciones y atienda las recomendaciones emitidas por las autoridades.
"No es apatía de la ciudadanía, muchas veces es desconocimiento. La invitación es a tener confianza, porque estamos para apoyarlos y para eso nos debemos", expresó.
Añadió que las labores de respuesta se realizan en coordinación con autoridades federales, estatales y municipales, además del sistema de emergencias 911 y el Complejo de Seguridad C5.
Finalmente, subrayó que la preparación y la coordinación entre instituciones son fundamentales para reducir riesgos y garantizar una respuesta eficiente durante la temporada de lluvias y huracanes, la cual se extenderá hasta finales del mes de noviembre.