EL RUGIDO DEL BALAM

La lección de Coahuila

Pero también conviene poner los pies sobre la tierra. Coahuila no es todo México

LOCAL

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El Rugido del Balam, columna de Jorge Castro Noriega del 9 de junio de 2026 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

El proceso electoral del domingo en Coahuila dejó una lección que Morena haría mal en minimizar, pero que también la oposición cometería un error aún mayor si sobredimensiona.

Sí, el PRI obtuvo “carro completo” y los 16 distritos en disputa quedaron en sus manos. Sí, Morena sufrió una derrota contundente. Y sí, quedó demostrado que el partido gobernante no es invencible.

Pero también conviene poner los pies sobre la tierra. Coahuila no es todo México.

Estamos hablando de una de las entidades con mayor tradición priista del país. Pretender que este resultado anticipa una derrota nacional de Morena en 2027 es tan precipitado como suponer que una victoria morenista en cualquier otro estado garantiza la permanencia indefinida de la llamada Cuarta Transformación.

Lo ocurrido en Coahuila exhibe varias debilidades que Morena viene arrastrando desde hace meses. Los escándalos de corrupción, los señalamientos sobre presuntos vínculos de personajes del partido con grupos criminales, las investigaciones abiertas por autoridades estadounidenses y la pérdida de confianza en algunos liderazgos han comenzado a erosionar parte de la fortaleza política construida durante años.

Sin embargo, eso no significa un colapso, pero sí una advertencia. Morena sigue gobernando la Presidencia de la República, mantiene una poderosa estructura territorial y llegará al 2027 con una presencia que ningún otro partido posee. Aun así, Coahuila demuestra que la marca ya no alcanza por sí sola y que los errores también cobran factura en las urnas.

Al calor del conteo electoral que otorgó una ventaja cercana de dos a uno al tricolor sobre el guinda, resulta igualmente llamativo escuchar hoy los reclamos de fraude electoral del partido dominante.

Sus dirigentes denuncian compra de votos mediante códigos QR, intimidación y persecución política. Si existen pruebas, como ellos mismos sostienen cuando son oposición, deberán presentarlas y acreditarlas ante las autoridades correspondientes.

Porque la contradicción es evidente: cuando Morena gana, es la voluntad popular; cuando pierde, aparecen los fantasmas del fraude.

Y eso resulta difícil de sostener cuando el propio movimiento gobierna el país, tiene mayoría en numerosos congresos e influencia sobre buena parte de las instituciones que durante años acusó de estar al servicio de otros intereses.

Más que una derrota terminal, Coahuila representa una llamada de atención rumbo al 2027. Un recordatorio de que ningún partido es invulnerable y de que la soberbia suele ser el primer paso hacia el desgaste.

ZARPAZO

La derrota electoral en el norte del país tiene varios responsables, pero uno sobresale por encima de todos: Andrés Manuel López Beltrán.

“Andy”, el hijo del expresidente, fue presentado durante meses como el gran operador electoral de Morena, pero Coahuila terminó demostrando lo contrario. La estructura falló, la estrategia no funcionó y los resultados fueron devastadores.

En política, los apellidos ayudan a abrir puertas, pero no sustituyen el oficio. Coahuila dejó claro que ganar elecciones exige algo más que heredar un nombre… y esa es una lección que “Andy” difícilmente olvidará.