A cuatro días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Airbnb se ha convertido en una de las marcas más visibles asociadas al torneo gracias a su condición de patrocinador oficial y a una intensa campaña publicitaria internacional. Sin embargo, la presencia de destinos turísticos como Playa del Carmen, Cancún o Tulum, así como de buena parte de la industria hotelera regional, ha sido considerablemente más discreta.
Ante este escenario, el vicepresidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, Andrea Lotito, consideró que la aparente ausencia de promoción por parte del sector turístico local responde a una visión estratégica distinta, enfocada en la permanencia de los negocios más allá de las pocas semanas que durará la competencia.
“El Mundial pasa, el inventario no”, resumió.
La reflexión surge en momentos en que Airbnb despliega campañas televisivas y digitales en diversos mercados internacionales, aprovechando el alcance global del evento deportivo para fortalecer su posicionamiento. Para Lotito, la empresa no está invirtiendo únicamente para captar reservas durante el torneo, sino para consolidar un modelo de negocio que seguirá generando beneficios mucho después de que termine la justa mundialista.
“La apuesta de Airbnb va más allá de las pocas semanas del evento compartido entre México, Estados Unidos y Canadá. La inversión publicitaria de la plataforma de rentas cortas no es a corto plazo”, explicó.
El representante hotelero señaló que diversos estudios proyectan un crecimiento importante en la oferta de alojamientos temporales vinculados al Mundial. Según datos citados por el propio empresario, alrededor del 46 por ciento de las unidades disponibles en las ciudades anfitrionas serán nuevos registros incorporados a la plataforma.
No obstante, advirtió que el aumento de la oferta no garantiza resultados para todos los anfitriones. De hecho, consideró que muchas expectativas podrían no cumplirse debido a una eventual saturación del mercado.
“La falta de reservas y la decepción de algunos anfitriones no preocupa al imperio de San Francisco”, comentó en referencia a la empresa tecnológica estadounidense.
Lotito explicó que Airbnb se encuentra en una etapa de diversificación de servicios que va más allá del hospedaje tradicional. La plataforma ha comenzado a ampliar su participación en experiencias turísticas locales y otros segmentos vinculados al turismo, buscando nuevas fuentes de ingresos mediante el cobro de comisiones y servicios complementarios.
Mientras tanto, la respuesta de la hotelería tradicional ha sido limitada. Aunque algunas cadenas internacionales han desarrollado campañas digitales relacionadas con el Mundial, la mayoría de los pequeños y medianos establecimientos turísticos no cuenta con herramientas similares o no considera rentable realizar inversiones publicitarias de gran escala para un evento de duración limitada.
En algunos casos, marcas hoteleras internacionales han contratado publicidad para aparecer en búsquedas o contenidos relacionados con Airbnb. Sin embargo, Lotito considera que estas acciones siguen siendo excepcionales y no representan una estrategia generalizada dentro del sector.
El empresario también señaló que, en el caso específico de Quintana Roo, existen otros factores que actualmente demandan mayor atención por parte de la industria turística.
“Es mejor apostarle a resultados a largo plazo y a temporadas como la de invierno, mientras se resuelven temas estratégicos como el sargazo en Playa del Carmen o la reputación de Tulum”, afirmó.
La cautela no se limita al sector hotelero. Restaurantes y sports bars también observan con reservas el impacto económico que podría dejar el Mundial. Lotito explicó que los elevados costos para transmitir legalmente los partidos representan una barrera importante para numerosos establecimientos que aún enfrentan presiones derivadas de un entorno económico internacional complejo.
De cara al futuro, el vicepresidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya anticipó que las rentas vacacionales enfrentarán transformaciones importantes en materia regulatoria y fiscal. Nuevas reglas de operación, mayores contribuciones locales y una competencia cada vez más intensa con la hotelería formal marcarán el panorama de los próximos años.
A su juicio, el verdadero reto para el sector turístico no será aprovechar un mes de atención mediática global, sino lograr niveles sostenidos de ocupación durante todo el año en un mercado donde la competencia continúa creciendo.
“Difícilmente habrá espacio para todos”, concluyó.