El monitoreo realizado en 37 cenotes, cuevas y cuerpos de agua ubicados dentro de la mancha urbana y zonas conurbadas de Playa del Carmen reveló altos niveles de contaminación por coliformes fecales y nutrientes, una situación que evidencia el deterioro de la calidad del agua que circula bajo la ciudad, advirtió Guillermo de Cristi, integrante del grupo de Ciencias Ciudadanas Cenotes Urbanos.
Durante una exposición sobre la situación ambiental del acuífero de la región, el especialista señaló que los resultados obtenidos muestran un patrón consistente de contaminación en todos los puntos monitoreados dentro de áreas urbanizadas, mientras que los cenotes ubicados en la selva, alejados de la influencia humana, presentan condiciones significativamente mejores.
De acuerdo con De Cristi, los estudios realizados constituyen una muestra representativa de la calidad del agua subterránea que circula bajo Playa del Carmen y permiten identificar claramente la relación entre el crecimiento urbano y la degradación ambiental del sistema acuífero.
Explicó que la contaminación tiene múltiples orígenes. Entre ellos destacan los asentamientos irregulares que carecen de infraestructura de drenaje sanitario, la utilización de cenotes y cuevas como tiraderos clandestinos de basura y el crecimiento urbano desordenado que ha dejado amplias zonas sin acceso a sistemas adecuados de tratamiento de aguas residuales.
Indicó que en muchas viviendas las descargas sanitarias continúan realizándose mediante fosas sépticas y, en algunos casos, directamente a través de excavaciones que conectan con el subsuelo, permitiendo que los residuos lleguen sin tratamiento al acuífero. A ello se suman fallas en la infraestructura existente, como rupturas en tuberías de drenaje y daños en pozos de visita que provocan filtraciones directas hacia el manto freático.
“Necesitamos empezar a ubicar esos puntos de contaminación para corregirlos”, señaló el integrante de Ciencias Ciudadanas Cenotes Urbanos al referirse a la necesidad de implementar acciones específicas para contener el deterioro ambiental.
El especialista recordó que la Península de Yucatán se caracteriza por su geología cárstica, compuesta principalmente por piedra caliza altamente permeable. Esta condición provoca que cualquier sustancia depositada sobre la superficie, desde grasas y aceites hasta químicos, basura o aguas residuales, pueda infiltrarse rápidamente hacia el subsuelo y afectar la calidad del agua.
Además, explicó que debajo de la ciudad existe un complejo sistema hidrológico donde convergen corrientes de agua dulce provenientes de la selva y flujos de agua marina que avanzan tierra adentro, lo que hace especialmente vulnerable al ecosistema frente a cualquier fuente de contaminación.
Respecto a la propuesta para establecer una nueva área natural protegida que abarque importantes zonas de cenotes y sistemas subterráneos de Quintana Roo, De Cristi consideró que la medida no resolverá por sí sola los problemas actuales de contaminación, aunque sí representará una herramienta legal importante para prevenir nuevos impactos y atender los ya existentes.
Detalló que el proyecto se encuentra actualmente en la etapa de elaboración del estudio previo justificativo, trabajo que calificó como complejo debido a la magnitud territorial y ambiental del área que se pretende proteger. Una vez concluida esta fase, el proceso avanzará hacia una consulta pública que abarcará toda la zona de influencia de la futura área natural protegida en Quintana Roo.
El integrante de Ciencias Ciudadanas Cenotes Urbanos señaló que la participación ciudadana será fundamental durante esa etapa, ya que permitirá socializar la información sobre el estado del acuífero y fortalecer las acciones de conservación de uno de los recursos naturales más importantes de la región.
Los resultados del monitoreo refuerzan las advertencias emitidas por especialistas y organizaciones ambientales sobre la creciente presión que enfrenta el sistema de aguas subterráneas en Playa del Carmen, una red que abastece a la población y sostiene los ecosistemas que caracterizan al Caribe mexicano.