A principios de noviembre de 1992, el entonces senador por Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, se dirigía en automóvil por el Periférico Sur con destino a la residencia oficial de Los Pinos, cuando un tremendo embotellamiento lo sorprendió.
Acudía al llamado que unos minutos antes le habían hecho vía telefónica para que se presentara ante el omnipotente José Córdoba Montoya, Jefe de la Oficina de la Presidencia durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
Ante el riesgo de llegar tarde a su cita, tomó una rápida decisión al momento en que vio a un motociclista, a quien le pidió ayuda para llevarlo a la casa presidencial.
Así fue como Mario Villanueva llegó a Los Pinos, se reunió con Córdoba Montoya y se enteró de manera "extraoficial", que los sectores del partido, el PRI, habían coincidido para que fuera el candidato a gobernador de Quintana Roo, para el período 1993-1999.
De esta manera Mario Villanueva se convirtió en el gobernador salinista de Quintana Roo y pronto empezó a cumplir con esa condición.
A escasos seis meses de haber asumido la gubernatura, el 20 de octubre de 1993, cumplió con el primer gran encargo que le dio el presidente Salinas: firmar la entrega de la concesión del agua potable de los municipios de Benito Juárez e Isla Mujeres al Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD), de la familia Ballesteros.
Así nació Desarrollos Hidráulicos de Cancún, mejor conocida como Aguakan, la cual opera desde entonces, como filial del GMD, los servicios de agua potable y alcantarillado de la ciudad de Cancún a Isla Mujeres, además de Puerto Morelos, que heredó el servicio concesionado al convertirse en municipio independiente de Benito Juárez.
De esta manera, Villanueva Madrid le ayudó al presidente Salinas a avanzar en su proyecto neoliberal, donde tuvo como beneficiarios a consorcios como el GMD, que junto con ICA y Tribasa, fue de los favoritos del sexenio al momento de privatizar proyectos, obras y servicios.
Esos tres consorcios, que en principio solo eran constructores, se beneficiaron de programas como el Nacional de Autopistas Concesionadas, con el cual se promovió la construcción de más de cuatro mil kilómetros de carreteras de cuota, mediante inversión privada.
GMD tuvo a su cargo, durante el salinismo, más de 500 obras de infraestructura en el país, y diversificó sus actividades más allá de la construcción de carreteras, al incursionar en desarrollos turísticos y gestión hidráulica.
Fue en este último rubro en que se dio la concesión del agua potable de los dos municipios turísticos de Quintana Roo, y por la cual el Clan Ballesteros enfrenta demandas, una de ellas contra uno de sus integrantes, Jorge Eduardo Ballesteros Franco, quien tiene una orden de aprehensión por el caso Aguakan, por un delito mayor: lavado de dinero.