La fiesta futbolera no ha movido en absoluto los ímpetus imperiales de Estados Unidos hacia México, pero sí ha ayudado a dejar en ridículo las bravuconadas con las que el presidente Donald Trump ha pretendido sustentar su andanada en contra de nuestro país y en particular contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hasta ahora, cuando está por llegar a la tercera parte de su desarrollo el torneo futbolero, los augurios apocalípticos de los grupos conservadores de México de que la justa deportiva sería todo un fracaso en nuestro país, se han quedado en la bolsa de los malos deseos incumplidos.
Durante la Cumbre del G7, el pasado 17 de junio, el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó críticas muy severas contra México, donde se atrevió a afirmar que la presidenta mexicana se encuentra "muy asustada, por la crisis de inseguridad que afecta al país".
Lo curioso es que la violencia e inseguridad, por lo menos en lo que ha ocurrido en torno al Mundial de Futbol, ha registrado casos escandalosos en Estados Unidos, con "tiroteos" (como le dicen allá a las balaceras) en Time Square, en Nueva York, mientras que en México hay fiestas que, aún y con la euforia, el desmadre y la pasión que las han desbordado, revelan que en nuestro país se puede festejar en paz, sin problemas de seguridad o violencia, incluso sin importar la hora y el lugar.
Hasta ahora lo que ha ocurrido en las calles de muchas ciudades de México han sido más una muestra de lo equivocados que están los detractores de nuestro país y su gobierno, encabezados por conservadores que se afanan en promover una intervención estadounidense en México, como su tablita de salvación para buscar regresar al poder.
Incluso esas fiestas callejeras, que en muchos casos se han salido de los espacios de los llamados Fut Fest o Fan Fest, en donde se han colocado pantallas gigantes para generar una experiencia colectiva durante los juegos mundialistas, se han vuelto más un promotor de México que todo lo contrario.
Igual, se puede decir que todo lo que ocurre en México en torno a la fiesta futbolera ha derivado en algo que nadie esperaba y menos los conservadores: que "México esté de moda" en el mundo y se nos vea a los mexicanos con admiración y empatía, por la calidez que se ha demostrado incluso hasta con los mismos estadounidenses y las muestras de hermandad que se han dado con coreanos, colombianos, japoneses, iraníes, suecos y otras nacionalidades.
Sin embargo, nada de esto va a cambiar lo que amenazó el presidente Trump en la Cumbre del G7, en la ciudad de Évian-les-Bains, Francia, donde dijo que los cárteles y los "narcopolíticos" mexicanos son la próxima gran tarea de seguridad nacional para Estados Unidos, sin descartar emprender acciones militares en territorio mexicano.
Los ímpetus imperiales y el futbol
Hasta ahora lo que ha ocurrido en las calles de muchas ciudades de México han sido más una muestra de lo equivocados que están los detractores de nuestro país y su gobierno
LOCAL
·