La riqueza biológica de la Bahía de Chetumal y el conocimiento que durante generaciones han construido las comunidades locales forman parte del proyecto de investigación “Voces de la Biodiversidad: Saberes tradicionales para el reconocimiento de especies con valor socioecológico en la Reserva Estatal Santuario del Manatí, Bahía de Chetumal”, una iniciativa que busca integrar la ciencia con los conocimientos heredados por la población.
Las investigadoras Jani Jarquín González y Martha Valdez Moreno explicaron que el objetivo principal consiste en combinar el conocimiento científico con la experiencia y observaciones que las comunidades han desarrollado sobre las especies que habitan en la región, particularmente los crustáceos. La intención es generar propuestas más integrales para la conservación y el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Jani Jarquín González señaló que, además de documentar aspectos biológicos, el proyecto pretende conocer cómo las personas identifican las especies, qué usos les atribuyen y de qué manera esos conocimientos se transmiten entre generaciones. Destacó que esta información permitirá construir estrategias más incluyentes para proteger los ecosistemas.
La especialista recordó que la Bahía de Chetumal forma parte de una reserva estatal y posee una enorme diversidad biológica, además de brindar importantes servicios ambientales. Sin embargo, reconoció que todavía existe poca información sobre muchas de las especies presentes en la zona.
Por su parte, Martha Valdez Moreno explicó que los saberes tradicionales son resultado de siglos de observación de la naturaleza y forman parte de la vida cotidiana de las comunidades. Estos conocimientos se reflejan en prácticas, costumbres y tradiciones que han permitido a las personas convivir con su entorno y aprovecharlo de manera responsable.
Las investigadoras resaltaron la importancia de los crustáceos, debido a que cumplen funciones esenciales dentro de los ecosistemas. Además de tener valor comercial por especies como camarones, langostas y jaibas, algunos cangrejos contribuyen al mantenimiento de los manglares al remover materia orgánica y favorecer la oxigenación del suelo.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es la participación de las mujeres. Jani Jarquín González indicó que ellas desempeñan un papel fundamental en la administración de los recursos naturales y en la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones. A pesar de ello, reconoció que históricamente la información aportada por las mujeres ha recibido menor atención en comparación con la generada por los hombres.
Martha Valdez Moreno añadió que ambas perspectivas son complementarias y resultan indispensables para comprender mejor la relación entre las comunidades y la naturaleza. Además, destacó que las mujeres suelen mantener una estrecha relación con la educación y la preservación de las tradiciones familiares.
El proyecto reúne a investigadoras del Instituto Tecnológico de Chetumal y de El Colegio de la Frontera Sur, además de una estudiante participante. Entre las acciones previstas se encuentran talleres, pláticas con cooperativas y estudiantes, así como la elaboración de inventarios comunitarios que permitan vincular el conocimiento local con la información científica.
También se contempla la generación de material gráfico y la creación de una base de datos genética para las especies de la Reserva Estatal Santuario del Manatí, la primera de este tipo enfocada en la zona.
Finalmente, las especialistas coincidieron en que conocer la biodiversidad representa el primer paso para garantizar su conservación. Advirtieron que los cambios ambientales y la pérdida de ecosistemas hacen urgente fortalecer la investigación científica y rescatar los saberes tradicionales, con el propósito de asegurar que las futuras generaciones continúen disfrutando de la riqueza natural que caracteriza a la Bahía de Chetumal.