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Alertan sobre riesgos emocionales del uso excesivo de inteligencia artificial en menores.

Especialista advierte sobre riesgos emocionales y sociales del uso excesivo de Inteligencia Artificial en menores, y llama a un uso supervisado.

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El creciente uso de herramientas de Inteligencia Artificial entre niñas, niños y adolescentes ya comienza a generar señales de alerta relacionadas con la salud mental, la socialización y la dependencia emocional, advirtió el doctor Gustavo René García Vargas, especialista en Psicología de la Salud, Derechos Humanos y análisis de datos aplicados a las ciencias de la salud.

Durante una entrevista organizada por el Consejo Quintanarroense de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (COQHCYT), el investigador abordó el tema “Vínculos Digitales: El reto de acompañar a las infancias y adolescencias ante la IA”, donde explicó que la tecnología llegó para quedarse, pero su uso sin supervisión puede provocar problemas emocionales y sociales en menores de edad.

El especialista señaló que una de las primeras señales de alerta aparece cuando los menores muestran irritabilidad, enojo o tristeza al no poder acceder a plataformas digitales o herramientas de Inteligencia Artificial, situación similar a un síndrome de abstinencia.

Alertan sobre dependencia a la Inteligencia Artificial en menores.

“Cuando vemos que no pueden pasar varios días sin usar la IA y eso genera malestar emocional, irritabilidad o tristeza, ya podemos hablar de una posible dependencia”, explicó.

García Vargas indicó que actualmente algunos menores comienzan a desarrollar vínculos emocionales con asistentes virtuales o chatbots, al grado de considerarlos “amigos” o “compañeros”, situación que podría afectar el desarrollo de habilidades sociales y la tolerancia a la frustración.

“Hay jóvenes que ya le ponen nombre a la Inteligencia Artificial, le hablan como si fuera una persona real y prefieren interactuar con ella antes que convivir con otros jóvenes”, comentó.

Especialista señala riesgos en salud mental y socialización.

El investigador advirtió que uno de los principales riesgos es que las plataformas de IA suelen responder de manera complaciente, evitando confrontar a los usuarios. Esto provoca que niñas, niños y adolescentes pierdan capacidad para manejar conflictos reales, desacuerdos y frustraciones cotidianas.

“La IA siempre les da la razón y eso hace que cuando salen al mundo real les cueste enfrentar problemas o diferencias con otras personas”, sostuvo.

Otro punto que consideró preocupante es la gran cantidad de información personal que menores y adultos entregan diariamente a estas plataformas sin conocer el uso que se le da a esos datos.

“Cada pregunta que hacemos alimenta bases de datos. Muchas veces compartimos información personal sin darnos cuenta y eso puede utilizarse con fines comerciales o de segmentación”, señaló.

IA podría afectar habilidades sociales en niñas y niños.

Ante este panorama, el especialista recomendó a madres, padres y docentes enseñar a las nuevas generaciones a utilizar la Inteligencia Artificial únicamente como una herramienta funcional y no como un sustituto de las relaciones humanas.

También sugirió limitar el tiempo de uso y promover actividades sociales, deportivas y recreativas fuera de las pantallas, con el objetivo de fortalecer habilidades emocionales y de convivencia.

“La Inteligencia Artificial puede ser muy útil, pero no debe convertirse en el centro de la vida de las infancias. Tenemos que enseñarles que una IA no es una persona y nunca podrá sustituir una amistad real”, concluyó.