COZUMEL

Temporada de arribo de la tortuga Marina en Cozumel inicia con retos.

A pesar de los desafíos generados por el arribo anticipado de sargazo, autoridades y voluntarios mantienen acciones de protección para garantizar el éxito reproductivo de estas especies.

LOCAL

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En el campamento Tortuguero San Martín, los trabajos de conservación comenzaron a mediados de abril con la llegada de las primeras tortugas caguama. Comentó Noel Rivas Camo, subdirector operativo de Ecología municipal, quien explicó que esta especie recibe prioridad debido a que sus nidadas son menores en comparación con la tortuga verde. 

Hasta ahora, dijo, se han marcado más de 67 nidos de caguama y alrededor de cinco de tortuga verde, gracias al esfuerzo de brigadas voluntarias que cada año se suman para proteger a esta especie emblemática del Caribe mexicano.

El arribo no se limita al oriente de la isla, pues también se han registrado ejemplares en la zona poniente, lo cual es normal siempre que encuentren condiciones óptimas para anidar en dunas conservadas y buena cobertura de arena. 

Más de 67 nidos de tortuga caguama han sido identificados durante el inicio de la temporada de anidación en la isla.

“La semana pasada se reportó una caguama en las inmediaciones del club de playa Playa Mía, y la coordinación entre la CONANP y la PROFEPA permitió verificar el nido y asegurar que los visitantes no lo afecten. Recibimos el reporte cerca de las 9 o 10 de la mañana, acudimos y confirmamos que era viable. Los compañeros de CONANP cercaron el área para que las crías puedan eclosionar y llegar al mar”, relató Rivas.

Las condiciones de las playas, sin embargo, presentan un desafío inesperado con el arribo del sargazo,  “Hay demasiado sargazo, se nos adelantó la temporada y hemos detectado grandes acumulaciones en sitios como Punta Chiqueros”, señaló, sin embargo, a pesar de ello, las tortugas buscan adaptarse y están depositando sus huevos en zonas más altas de la playa, entre la zona 2 y 3, evitando áreas saturadas de algas, reflejando un comportamiento de la resiliencia de la especie frente a un fenómeno que cada vez impacta más los ecosistemas costeros, señaló.

Precisó que la temporada de anidación se convierte así en un recordatorio para la comunidad, de la importancia de conservar los arenales y mantener la vigilancia constante, dado que los esfuerzos coordinados entre autoridades, voluntarios y comunidad son esenciales para garantizar que las crías logren llegar al mar, acotó.