Llama la atención que a pocos días de la visita del secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, y de su reunión con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, la Fiscalía General de la República notificara para comparecencia a Rubén Rocha Moya y los otros funcionarios con denuncias formales en el país vecino, aunque aún no fija la fecha de la presentación.
Parece que las autoridades estadounidenses comienzan a apretar las tuercas para que su petición de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa sea tomada en cuenta, lo mismo que la del senador Enrique Inzunza y de los demás acusados que aún no se presentan ante el juez que les requiere.
Hay que recordar que ya fueron detenidos -o se entregaron- el secretario de Seguridad y el de Finanzas en la administración de Rocha Moya, el general Gerardo Mérida y Enrique Díaz, respectivamente.
A la que la FGR le puso fecha de presentación fue a Maru Campos, la gobernadora de Chihuahua, aunque lo haría como testigo de la investigación que se realiza por la presunta presencia de agentes estadounidenses en operativos policiacos en ese estado.
La mandataria fue citada mañana a las 10 de la mañana y ya dijo que aunque tiene fuero acudirá a la cita.
Otro mensaje que hace pensar en el endurecimiento de la postura estadounidense fue la repentina cancelación de la visita que realizaría otra alta funcionaria de Seguridad de ese país, Sara Cárter, considerada la negociadora de los temas vinculados con la delincuencia organizada.
Aunque en el discurso, ambas partes hablan de cordialidad y cooperación, en los hechos parece que el gobierno de Donald Trump quiere concretar ya la entrega de Rocha Moya, del senador Inzunza y de los otros funcionarios solicitados en extradición.
Se dice que en una reunión muy privada -previa a la que sostuvieron los equipos de seguridad de ambos países-, el secretario Mullin habría entregado a la presidenta Sheinbaum un legado con información comprometedora sobre presuntos narco funcionarios.
La cuestión es que podrían presentarse episodios interesantes en los próximos días que tendrán que ver con Rocha Moya y su equipo, pero también con otros personajes.
Renuncia: Rafael Marín Mollinedo renunció como delegado del Bienestar, que apenas asumió hace poco más de un mes, para buscar de tiempo completo la candidatura a gobernador por Quintana Roo y hacer trabajo de territorio para ser tomado en la encuesta de Morena.
El tema es si el tiempo le alcanzará para, valga la redundancia, alcanzar a quienes tienen ya una amplia ventaja. O al menos que Rafael tenga “otros datos”.