La cancelación del proyecto turístico “Perfect Day México” en Mahahual escaló a nivel internacional luego de que organismos vinculados a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respaldaran públicamente la decisión de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mientras agrupaciones ambientalistas protestaron frente a las oficinas federales para exigir un resolutivo oficial firmado que garantice que el megaproyecto no podrá reactivarse.
Integrantes de colectivos como Salvemos Mahahual, DMAS y Selvame MX se manifestaron este jueves con consignas como “México no se vende, se cuida y se defiende” y “Documento firmado, el pueblo organizado”, para demandar certeza jurídica sobre la negativa al proyecto impulsado por Royal Caribbean en la Costa Maya de Quintana Roo
La movilización ocurrió días después de que la titular de Semarnat, Alicia Bárcena, anunciara que el proyecto no recibiría autorización ambiental debido a las preocupaciones sobre el impacto ecológico en arrecifes coralinos, manglares y acuíferos de Mahahual.
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Sin embargo, los activistas advirtieron que mientras no exista un documento técnico y legal definitivo, permanece la posibilidad de que la empresa busque nuevas vías para intentar desarrollar el complejo turístico.
Luis Fernando Amezcua, integrante de Salvemos Mahahual, explicó que la intención es que una comisión de representantes sea recibida por funcionarios de Semarnat para obtener copia del resolutivo final que frena el megaproyecto.
A las afueras de la dependencia federal, más de 200 personas protestaron con pancartas y batucadas, denunciando además otros proyectos que consideran amenazas ambientales en distintas regiones del país.
Pero el caso Mahahual tomó una dimensión internacional luego de que representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reconocieran públicamente el proceso ciudadano y ambiental que derivó en el rechazo al proyecto.
En un posicionamiento difundido tras el anuncio de Semarnat, el organismo destacó que la decisión representa un ejemplo de cómo la ciencia, la ciudadanía y las instituciones pueden coincidir para proteger ecosistemas estratégicos del Caribe mexicano.
“El caso Mahahual demuestra que cuando la evidencia científica, la participación pública y los derechos ambientales se respetan, los ecosistemas tienen una oportunidad real de ser protegidos”, señalaron representantes vinculados al PNUMA.
La ONU también destacó que el conflicto ambiental en Mahahual refleja en la práctica los principios del Acuerdo de Escazú, tratado internacional firmado por México que garantiza acceso a la información ambiental, participación ciudadana y justicia ecológica.
Durante meses, organizaciones civiles, científicos y habitantes locales impulsaron campañas digitales, protestas y consultas públicas contra el proyecto turístico. De acuerdo con ambientalistas, más de 2.5 millones de firmas fueron reunidas para exigir que la Semarnat negara los permisos ambientales.
Además, Greenpeace México entregó un expediente técnico superior a las 100 páginas con argumentos científicos sobre los posibles daños ecológicos que generaría el desarrollo turístico.
Para los manifestantes, la decisión sobre Mahahual representa un precedente ambiental histórico, al demostrar que la movilización ciudadana puede influir en proyectos de gran escala cuando existen argumentos científicos y presión pública organizada.