Por el crecimiento acelerado del Caribe mexicano, los servicios siempre han quedado a la saga de los requerimientos de la población e infraestructuras turística e inmobiliaria que avanzan de manera incesante, a una velocidad tal que siempre superan los presupuestos gubernamentales destinados a las obras y servicios que deberían de atender de manera adecuada las necesidades de Quintana Roo.
Es un fenómeno que ha estado por encima de gobiernos de cualquier tendencia, desde los tricolores que dominaron durante las primeras cuatro décadas de Quintana Roo como estado, hasta los que ahora lo hacen mediante una alianza guinda, verde y roja-amarilla.
Es un fenómeno que se ha "normalizado", debido a que la alternancia en el poder ha provocado el dominio de proyectos de corto alcance y de esta forma se complica la posibilidad de realizar obras que vayan más allá de trienios o sexenios.
Por ello, no sorprende demasiado que ciudades como Playa del Carmen en estos días enfrenten problemas en el suministro eléctrico, con apagones continuos y prolongados, y la multiplicación de cuadrillas de la CFE que llegan de otros lados para buscar resolver o al menos frenar las continuas fallas del fluido eléctrico.
Es un problema que aqueja desde hace ya varios años a la Península de Yucatán y en particular a Quintana Roo, pero que en este segundo trimestre de 2026 ha tenido un nada grato repunte en Playa del Carmen.
Los mismos inversionistas y desarrolladores inmobiliarios reconocen que la apertura continua de nuevos fraccionamientos residenciales son responsables de los apagones.
El presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Inmobiliaria, Wilberth Gutiérrez Álvarez, admite que este fenómeno ha provocado sobrecargas en la infraestructura eléctrica instalada en Playa del Carmen, la cual no cuenta con el soporte suficiente y por ello se registran los apagones.
Hasta ahora no han tenido freno las nuevas inversiones inmobiliarias y su correspondiente aprobación, sin que haya a la par algo que compense ese vertiginoso crecimiento.
Es cierto que ya hay en proceso nuevas instalaciones eléctricas que deberán de llegar para atender este problema, tanto en la zona turística del norte del estado como en el sur, pero lo normal ha sido que las nuevas inversiones en la materia terminen siendo rebasadas al poco tiempo de su entrada en operación.
Las necesidades y urgencias político-electorales de los partidos deberían quedar de lado ante estas urgencias, con acuerdos que permitan proyectos de largo alcance que resuelvan de manera definitiva fallas de este tipo.
Sin embargo, parece que problemas como estos mantendrán a Quintana Roo con un destino atado más a las necesidades de los tiempos políticos, que a la solución de fondo de problemas como el que aqueja ahora a Playa del Carmen.