El cese al fuego, la tregua de dos semanas acordada recientemente para abrir un diálogo que ponga fin a la guerra en el Golfo Pérsico, parece tener al presidente estadounidense Donald Trump contra las cuerdas.
Su incómoda posición actual ha llevado a sus ex aliados y sus rivales tradicionales a pedir, incluso, sea relevado de su cargo por “incapacidad mental”. De hecho, esa postura fue ratificada ayer por algunos legisladores.
Apenas hace unos días Trump aseguró la desaparición total de la civilización iraní, lo cual puso de cabeza al mundo, menos a Irán y a su régimen político de Ayatolas.
Tal parece que por eso reculó y abrió, vía Pakistán, un acuerdo para cese al fuego aceptado por el país persa.
Y es que el acuerdo nada tiene que ver con las causas que presuntamente dieron pie a la invasión de Estados Unidos con Israel en contra de Irán.
Se dijo que los objetivos eran deponer el gobierno de los ayatolas, evitar el avance iraní en la creación de armamento nuclear y controlar la explotación de mercurio.
Este nuevo acuerdo está muy lejos de aquellas razones; por el contrario, en esta tregua se establece la permanencia del gobierno iraní, que seguirá con el control de su mercurio y del paso de buques a través de Ormuz.
También el acuerdo establece el retiro del gobierno iraní tropas estadounidenses y el cese de bombardeos a territorio de esa nación, así como del Líbano.
Esto último no ha ocurrido, pues Israel mantiene sus bombardeos en contra de Beirut, lo que pone en riesgo el acuerdo.
El gobierno de Pakistán exigió a Israel que cumpla con la tregua y le recordó que incluye a Líbano y a cualquier otro país de la región.
El tema es que Trump parece no estar pasando por sus mejores momentos como presidente y como ciudadano estadounidense, pues empieza a acumular una gran animadversión entre sus compatriotas, sobre todo aquellos que lo apoyaron para regresar a la Casa Blanca.
Su partido, el Republicano, comienza a dar muestras de preocupación por la situación en la que podría quedar durante y después de las elecciones intermedias de noviembre de este año.
Pese a su discurso de que tuvo “compasión con el pueblo iraní”, pocos le dan credibilidad a sus palabras, incluso dentro de su primer equipo de trabajo.
Por ejemplo, al secretario de Estado, Mario Rubio, quien llegó a ser el brazo derecho de Trump en acciones como las de Venezuela y Cuba, se le ve un poco alejado y prácticamente sin postura en esta guerra que lleva mes y medio.
¿Qué pasará con Trump? Seguramente lo definirá el futuro y el desenlace de esta guerra.
Rodadas y redadas:
Tal parece que ahora sí habrá mano dura en el control de la circulación con la prohibición de las famosas rodadas que incomodan a muchos ciudadanos.
Se espera que la autoridad se mantenga, pero que la sociedad también ponga su parte.