CHETUMAL

Chetumal vivió fervor religioso con representación de la pasión de cristo.

Cancún conmemora su 56 aniversario con una agenda cultural que combina memoria histórica, identidad y actividades recreativas, incluyendo exposiciones, rutas temáticas, eventos artísticos y celebraciones masivas dirigidas a toda la comunidad.

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Pioneros y cronistas comparten testimonios como parte del aniversario 56 de Cancún.Créditos: Efraín Castro

La fe volvió a tomar las calles durante la Semana Santa en la capital del estado. Entre rezos y lluvia, miles de creyentes vivieron días de profunda devoción que transformaron el ritmo cotidiano de la ciudad. Desde el Santuario Mariano Diocesano de Nuestra Señora de Guadalupe hasta el Estadio 20 de Noviembre, la tradición católica se expresó con fuerza en cada jornada.

El Jueves Santo marcó el inicio de las actividades más significativas. Por la noche, los fieles se reunieron para presenciar la representación del Lavatorio de Pies y la Última Cena, un momento que evocó la humildad y el servicio. Más tarde, la misa solemne reunió a decenas de familias que, al concluir, iniciaron la tradicional visita a las siete casas, recorriendo templos en silencio y oración.

Estas actividades formaron parte de una movilización más amplia en la zona sur del estado, donde más de 30 mil personas participaron en las celebraciones religiosas a lo largo del Triduo Pascual. De acuerdo con autoridades eclesiales, las 15 parroquias de la región registraron una importante afluencia de fieles, lo que consolidó a estas fechas como una de las expresiones de fe más relevantes, pero también como un factor que impulsa la actividad turística y económica.

Familias participan en actividades culturales organizadas en distintos puntos de la ciudad.

El Viernes Santo concentró uno de los momentos más intensos. Desde el mediodía, el calor y la expectativa acompañaron a los más de dos mil asistentes que se congregaron en Chetumal para el Viacrucis. El recorrido partió del Estadio 20 de Noviembre, donde más de 50 actores dieron vida a la representación de la pasión de Cristo.

Al frente de la escenificación estuvo David Israel Avilés Manzanero, quien interpretó a Jesús de Nazaret con una entrega que conmovió a los presentes. Durante su participación, destacó el significado espiritual de asumir este papel, al considerarlo una forma de transmitir el mensaje de amor y sacrificio.

A lo largo del recorrido, el ambiente se mantuvo entre oraciones, cantos y pausas de reflexión. Esta escena se replicó en al menos ocho parroquias del sur del estado, donde también se realizaron representaciones del viacrucis con amplia participación, en la que destacó la presencia de jóvenes tanto en la organización como en la actuación.

Eventos artísticos y recorridos temáticos forman parte de la celebración cancunense.

Al llegar al santuario, la multitud participó en la meditación de las Siete Palabras y en la celebración de la pasión, encabezada por el párroco David Martín Leal, quien dirigió uno de los actos más solemnes de la jornada.

Por la tarde, la procesión del silencio volvió a reunir a los fieles. Vestidos de negro y con veladoras en mano, avanzaron nuevamente desde el Estadio 20 de Noviembre, acompañados por imágenes religiosas y el sonido de los tambores. La lluvia, intensa por momentos, no detuvo la marcha. Bajo paraguas o empapados, los asistentes continuaron en silencio, reforzando el sentido de recogimiento.

Las condiciones climáticas adversas también se presentaron en otros puntos de la región, sin afectar la participación. Las autoridades reportaron saldo blanco durante todas las actividades, sin incidentes mayores, gracias a un operativo coordinado en el que participaron corporaciones de seguridad, tránsito y fuerzas federales, lo que permitió garantizar la tranquilidad de los asistentes.

La agenda incluye conciertos, exposiciones y actividades comunitarias durante abril.

Durante la madrugada del Viernes Santo, se mantuvieron labores de vigilancia en templos que permanecieron abiertos para la adoración, lo que brindó confianza a los fieles que acudieron de manera constante.

El Sábado Santo inició con actividades más discretas, como el Vía Matriz. Sin embargo, la expectativa creció hacia la noche, cuando cientos de personas regresaron al santuario para la Vigilia Pascual. A las nueve, comenzó el rito del fuego nuevo, seguido de la bendición del agua y el encendido de velas, símbolos del renacer de la esperanza.

Además del impacto espiritual, las celebraciones generaron movimiento económico en la región. Comercios establecidos y vendedores ambulantes registraron actividad constante, impulsada también por la presencia de turistas que asistieron a los actos religiosos, fortaleciendo así el turismo religioso.

Cultura y tradición en abril

Al finalizar las jornadas, autoridades eclesiales reconocieron la participación ordenada de la comunidad y el respaldo de las instituciones. Coincidieron en que estas celebraciones no solo fortalecen la fe, sino también el tejido social y la identidad cultural del sur de Quintana Roo.