EL RUGIDO DEL BALAM

¿De Quintana Roo a Palacio?: Mara en el radar nacional

Si bien es cierto que no hay nada confirmado, también es cierto que no es algo improvisado

LOCAL

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El Rugido del Balam, columna de Jorge Castro Noriega del 29 de abril de 2026 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

El nombre de Mara Lezama ya empezó a sonar donde realmente cuenta: en la conversación donde se cruzan versiones, cálculos y decisiones. No es un trascendido aislado, sino una posibilidad que ha ido tomando forma en columnas y corrillos políticos en los últimos días: su eventual promoción al gabinete federal.

Si bien es cierto que no hay nada confirmado, también es cierto que no es algo improvisado. 

La gobernadora ha construido una relación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum que rebasa la formalidad. Hay entre ambas diálogo constante, coordinación y algo que en política pesa más que cualquier cargo: confianza. Sus visitas -frecuentes- a Palacio Nacional no son de mera cortesía, sino de operación de otros temas que abarcan más allá del turismo, donde Mara es una experta. 

Por eso su nombre aparece en los pronósticos de ajustes en el gabinete presidencial y hay una posición que inevitablemente entra en la ecuación: la Secretaría de Turismo. Un espacio a la medida que podría quedar vacante si Josefina Rodríguez decide ir por la gubernatura de Tlaxcala.

Quintana Roo no es cualquier estado. Es la cara turística de México ante el mundo y la gobernadora no llegó a aprender el tema. Lo conoce, lo opera y lo proyecta.

Ha estado año tras año en las principales ferias internacionales, ha catapultado el Caribe mexicano y ha sabido mantenerlo competitivo en un entorno global exigente.

Mara Lezama es una gobernadora que entiende el turismo desde la promoción, la inversión y la política pública. Y ese conocimiento, llevado al ámbito federal, tendría peso propio.

Además, el ‘timing’ político no es casual. De darse el movimiento, no sería inmediato pues todo apunta a que, en su caso, se daría después de su cuarto informe de gobierno, en septiembre próximo. Un momento que marca cierres de ciclo y apertura de nuevas etapas.

Ahí es donde la lectura cambia, porque su eventual llegada al gabinete federal no sólo sería la confirmación de que Mara Lezama ya no es nada más una figura estatal, sino una pieza con proyección nacional rumbo al 2030.

Hoy, su nombre no se baraja por casualidad, pues parece que cumple con tres condiciones que no siempre coinciden: cercanía con el poder, resultados en el territorio y perfil técnico en un área estratégica.

Por eso está en el radar. Y por eso su eventual llegada a Turismo no sería precisamente una sorpresa. 

ZARPAZO

Hay, sin embargo, otro enfoque que vale la pena analizar: Quintana Roo tiene hoy estabilidad, conducción y rumbo. Mover a la gobernadora implica, más que una promoción, reconfigurar un equilibrio que ha dado resultados en un estado clave.

No todo ascenso se mide necesariamente por el cargo, pues a veces el verdadero peso está en el lugar que se ocupa. Y hasta el día de hoy, Mara Lezama sigue siendo más determinante desde Quintana Roo que desde cualquier oficina en Palacio Nacional.

Pero al final, la presidenta tiene la última palabra. Y, a diferencia de como lo entienden algunos, a la presidenta no se le puede decir que no.