Cancún ha sido como un niño precoz que ha crecido tan rápido, que nunca ha tenido la posibilidad de equilibrarse y tener algo que le quede a la medida.
Por eso, muy pronto acumuló asentamientos humanos irregulares, muchos de los cuales se han regularizado, pero igual una buena cantidad ya suman muchos años a la espera de ser puestos en orden.
Pero igual, en tanto llega la regularización para estas colonias, surgen otras que se establecen para convertirse en asentamientos que suman una larga lista de problemas sociales para la dinámica ciudad turística.
Es el otro Cancún, ese que ni siquiera imagina el turista que viene a disfrutar de sus playas, atractivos naturales, historia y de sus servicios de alta calidad.
Sin embargo, si es ese Cancún que ha quedado en registros de diversos estudios de instituciones públicas y privadas, que se han dado la tarea de no sólo tratar de explicar este fenómeno socioeconómico, sino también buscar alternativas para hacerle frente.
De esta manera se han presentado fenómenos que no solo aparecen en las zonas irregulares, sino que también ocurren en muchas colonias populares de la ciudad, como es el caso de los llamados "niños de la llave".
Se trata de esos niños que se quedan solos durante gran parte del día y, en algunos casos, todo el día, sin el respaldo de algún adulto que se haga cargo de ellos, debido a que los papás no tienen dónde dejarlos o quien se haga cargo de ellos.
Se les conoce como "niños de la llave", debido a que sus padres, aunque es más común que ocurra entre madres solteras, los dejan con la llave de casa para que vayan a la escuela y regresen.
De estos casos, los infantes que viven en asentamientos irregulares sólo tienen tres opciones mientras los adultos trabajan: jugar todo el día fuera, con piedras, palos o lo que encuentren en la calle, cuidándose de los robos, las agresiones y el reclutamiento forzado; quedarse a cargo de su abuela o alguna vecina desempleada; o encerrados en sus casas bajo cadenas y candados.
De hecho, las bandas criminales han encontrado en los asentamientos irregulares condiciones favorables para sus ilícitos, como el narcomenudeo, actividad en donde los menores de edad es un sector vulnerable al que abordan con el objeto de reclutarlos o para surtirles droga.
Más allá de proyectos y planes que busquen proteger en especial a "los niños de la llave" de colonias irregulares, sería deseable el desarrollo de políticas públicas más amplias que generen el mejoramiento de las condiciones de quienes habitan asentamientos de este tipo.
Es una tarea que queda pendiente, que necesariamente debería de ser tema a tratar por quienes irán en busca de la gubernatura de Quintana Roo o por otros cargos de elección popular que estarán en juego en 2027.