Sonia Magaly Achach Solís fue una mujer que construyó un liderazgo tan fuerte, que en la actualidad lo deben de envidiar muchos de los que forman parte de la 4T, en especial aquellos que ahora se afanan en hacerse populares para perfilarse como aspirantes a alguna candidatura para 2027.
Tuvo la capacidad y sensibilidad para poder moverse como pez en el agua en muchos entornos.
En principio lo hizo entre la gente como ella, la de origen humilde y llena de necesidades. Ahí fincó el principio de su liderazgo, primero en Leona Vicario, que es a donde llegó a Quintana Roo como profesora de primaria, tras terminar sus estudios normalistas en Mérida, Yucatán.
Sin embargo, pronto, su capacidad para relacionarse con gente y estructuras del poder público, la llevaron necesariamente a espacios más grandes y así llegó a Cancún.
Para entonces ya sabía que si quería resolver problemas comunitarios y de las personas humildes que se identificaban con ella, lo tenía que hacer a través de la que entonces era la única alternativa política en Quintana Roo para ello: el PRI.
Al trasladarse a la entonces joven ciudad de Cancún, se encontró con muchos problemas sociales, pero en especial hubo uno que la fortaleció políticamente, por la habilidad con que la manejó, que fue la falta de vivienda popular para la creciente cantidad de migrantes que llegaban en busca de una mejor calidad de vida al floreciente destino vacacional.
Así fue como Magaly Achach se convirtió en una interlocutora e intermediaria fiable, tanto para la creciente cantidad de personas que creían en ella, y que la siguieron como miembros del Frente Único de Colonos (FUC), como para los gobernantes, que tenían que buscar la mejor forma de atender el grave problema de rezago habitacional y de servicios que generó el explosivo éxito de Cancún.
La respuesta fue el programa Nuevos Horizontes, en el gobierno estatal de Pedro Joaquín Coldwell.
Con esas credenciales, fue que Magaly se perfiló para alcanzar cargos de elección popular y de esa manera llegó a ser diputada local y federal, pero igual se metió hasta la cocina, al lograr algo que pocos o casi nadie tenía en mente: la presidencia municipal de Benito Juárez.
Lo hizo en la que fue la primera elección que en Quintana Roo se decidió en tribunales electorales, debido a que el hoy desaparecido PRD, con la lideresa de deudores hipotecarios de El Barzón, Elba Capuchino Herrera, le dio mucha batalla a Magaly, quien apenas ganó por una cuestionable diferencia mínima de votos.
Magaly, con su peculiar estilo populachero y lenguaje florido, gobernó para todos, incluidos los estratos sociales que no eran parte de su grey, en especial los hoteleros y empresarios acaudalados.
Descanse en paz la primera presidenta municipal de Benito Juárez, Quintana Roo.
Magaly Achach
Tuvo la capacidad y sensibilidad para poder moverse como pez en el agua en muchos entornos
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