CHETUMAL

Publican atlas de la violencia de género en Quintana roo, herramienta inprescindible para combatir este flajelo

El Atlas de Violencia de Género en Quintana Roo revela patrones territoriales, temporales y estadísticos sobre feminicidios, homicidios y violencia no letal entre 2019 y 2024, con el objetivo de orientar políticas públicas basadas en evidencia.

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Presentan Atlas de Violencia de Género durante visita oficial en Tulum.Créditos: Efraín Castro

Con más de 120 mil expedientes integrados y analizados, fue presentado el Atlas de Violencia de Género en Quintana Roo, una herramienta geoestadística que documenta, con enfoque territorial y temporal, las distintas formas de violencia que enfrentan las mujeres en la entidad entre 2019 y 2024.

La presentación se realizó durante la visita a Tulum de la secretaria federal de las Mujeres, Citlalli Hernández, quien acompañó a la gobernadora Mara Lezama y a la titular estatal de la Secretaría de las Mujeres, Esther Burgos Jiménez. El proyecto fue encabezado por la doctora María Luis Hernández Aguilar, profesora investigadora de tiempo completo de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (UQROO), y apoyada por el Consejo Quintanarroense de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (COQHCYT).

En entrevista, la académica explicó que la idea surgió al detectar la ausencia de una herramienta técnica con perspectiva territorial en materia de género.

“La idea surge porque soy especialista en análisis espacial utilizando sistemas de información geográfica… y me llamó la atención que no existiera una herramienta técnica en cuestión de género”, señaló.

La herramienta integra más de 120 mil registros con enfoque territorial.

Comentó que al identificar una convocatoria dirigida a mujeres investigadoras decidió participar con la intención de desarrollar un instrumento que permitiera cruzar datos estadísticos con información geográfica. Sin embargo, el proceso resultó más complejo de lo previsto.

“Yo pensando que la información ya estaba georreferenciada y era muy fácil poder hacer el análisis, pero no era así”, explicó.

El Atlas integra información de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, del sistema 911 y de otras instancias. Aunque los feminicidios y homicidios contaban con ciertos datos estructurados, muchos registros no tenían coordenadas geográficas.

“Solamente teníamos la dirección del caso o del evento… y entonces imagínense, son seis años, alrededor de más de 120 mil registros”, detalló.

La investigadora indicó que fue necesario transformar direcciones postales en coordenadas de latitud y longitud, enfrentar diferencias en la nomenclatura de calles y colonias entre municipios, y trabajar con asentamientos irregulares sin delimitación clara.

“No tenemos la misma estructura para calles; cada municipio lo maneja diferente… eso complicaba pasar de la dirección postal a coordenadas geográficas”, afirmó.

Subrayó que la información es completamente anónima y que la ética fue prioritaria desde el inicio. “En cuestiones éticas en la investigación es lo primero que se prioriza, no tenemos ninguna referencia personal”, puntualizó.

Violencia letal: 431 muertes en seis años

El Atlas documenta 431 muertes violentas de mujeres entre 2019 y 2024. De ese total, 103 corresponden a feminicidios y 328 a homicidios dolosos. La tasa acumulada estatal de feminicidio se ubica en 1.78 por cada 100 mil mujeres, mientras que la de homicidio doloso alcanza 5.66.

En feminicidios, Tulum presenta la tasa más alta con 2.8 por cada 100 mil mujeres. Le siguen Puerto Morelos con 2.4 y Lázaro Cárdenas con 2.3. Solidaridad, Othón P. Blanco y Benito Juárez registran tasas de 1.9, aunque este último concentra el mayor número absoluto de casos, con 53.

Tulum registra la tasa más alta de feminicidio en la entidad.

En homicidios dolosos de mujeres, Tulum registra una tasa de 29.2, considerada alarmante. Isla Mujeres presenta 16.3; Solidaridad 6.5; Bacalar 6.3; y Benito Juárez y Puerto Morelos 6.0 cada uno.

La académica explicó que, aunque municipios con mayor densidad poblacional concentran más casos, el fenómeno está presente en todo el estado.

“En todos los municipios existe… siempre tenemos ahí un dato”, afirmó.

Uno de los hallazgos que más sorprendió al equipo fue la alta incidencia en espacios abiertos y públicos. Sin embargo, precisó que se trata principalmente de áreas solitarias o con escasa vigilancia.

“Más que espacios públicos como tal, son áreas un poco solitarias dentro de las comunidades… parques, terrenos baldíos, zonas irregulares”, explicó.

Los mapas de calor identifican como principales puntos críticos a Cancún, Playa del Carmen y Tulum. En el sur, Chetumal presenta una concentración relevante. Las zonas hoteleras muestran menor incidencia que colonias populares y asentamientos irregulares.

Sobre la relación entre pobreza y violencia, la investigadora señaló que no existe una línea determinante, pero sí se observan concentraciones mayores en áreas con rezago social.

“No hay una línea definida para señalar que estadísticamente eso afecta, pero sí hay una concentración mayor en áreas irregulares”, indicó.

Días y horarios de mayor riesgo

El Atlas identifica patrones temporales claros. “Los días donde más se propician eventos de violencia son sábado, domingo y lunes”, afirmó.

Los horarios críticos se ubican entre las 10 de la noche y las 3 de la mañana. En feminicidios destacan los rangos de 17:00 a 20:00 horas y de 09:00 a 12:00 horas. En homicidios dolosos los picos se presentan entre las 05:00 y 08:00 horas y nuevamente entre las 17:00 y 20:00 horas.

Los meses con mayor incidencia son abril, julio, agosto y septiembre. La doctora planteó una hipótesis vinculada al clima.

“Puede estar vinculado a nuestro clima… el calor te pone malhumorado, podría ser un factor”, expresó. El rango de edad con mayor concentración de víctimas se sitúa entre los 28 y 35 años.

En el apartado de violencia no letal, la violencia física y psicológica dentro del entorno familiar aparece como la más frecuente. Quintana Roo figura de manera constante entre los primeros lugares nacionales en reportes de violencia de pareja al 911.

La académica atribuyó parte del fenómeno a factores culturales. “Mucho de los factores son la cuestión cultural… hemos vivido en un patriarcado pasado, con microviolencias que a veces se normalizan”, explicó.

Indicó que durante el confinamiento por COVID-19 se registró un incremento en reportes. También destacó que la violencia no discrimina nivel económico.

Investigadoras destacaron que el documento busca orientar políticas públicas.

“La violencia se da en todos los extractos económicos de la sociedad”, sostuvo.

El documento ya fue entregado a la gobernadora, a la secretaria estatal y a la funcionaria federal. La investigadora espera que el Atlas sirva para la toma de decisiones.

“Espero que sea una herramienta que se utilice para la toma de decisión y para focalizar políticas públicas”, expresó.

Añadió que el Atlas constituye la base para estudios longitudinales y para evaluar cambios entre administraciones.

“Ya podemos tener un estudio longitudinal por el periodo de años que tenemos”, señaló.

Finalmente, subrayó el carácter colectivo del proyecto, en el que participaron Bonnie Lucía Campos Cámara, Norma Angélica Oropeza García y Lucinda Arroyo Arcos en investigación, metodología y sistematización de información; así como las estudiantes becarias Dalia Siboney Romero Lara, María Inés Cima Ruiz y Kassandra Rosado Lagos.

Desde la Unidad Académica de Estudios Territoriales de Yucatán del Instituto de Geografía de la UNAM participó Alicia Cuza Sorolla en recopilación y revisión de cartografía temática. También se sumaron Margarita de Abril Navarro Favela y Silvia del Carmen Barbosa Polanco, de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, con análisis territorial e intercultural.

En la coordinación y validación técnica intervinieron el maestro Gerardo Daniel López Montejo y el ingeniero Randy Mauricio Martínez Torres, además de estudiantes de Ingeniería Ambiental de la UQROO que apoyaron en captura y construcción de bases de datos.

Con esta herramienta, Quintana Roo dispone de un diagnóstico integral que combina territorio, tiempo y análisis estadístico. El reto ahora consiste en traducir la información en acciones concretas que garanticen a las mujeres el derecho a una vida libre de violencia.