La visita reciente de la presidenta Claudia Sheinbaum y el recorrido que realizó, acompañada por la gobernadora Mara Lezama, por los 11 kilómetros del puente Nichupté, deben ser garantía de, finalmente, la obra entrará en funciones.
La inauguración de la misma ha sido pospuesta por lo menos en tres ocasiones y su retraso lleva prácticamente un año.
No es una obra cualquiera: es una vía indispensable para la movilidad de la zona hotelera, pero también de la zona urbana.
No sólo será un atractivo turístico más, si no también la posibilidad de que los trabajadores de esa zona se trasladen con mayor rapidez y también los que por alguna razón tengan que ir y regresar a las zonas turística y urbana.
Originalmente el puente Nichupté debía ser entregado a fines del mandato de Andrés Manuel López Obrador, pero era imposible entonces.
Posteriormente se fijó como fecha de terminación diciembre del 2025 y posteriormente las primeras semanas de este año.
Por eso, el recorrido de Sheinbaum con Mara Lezama a lo largo del puente es esperanzador de que pronto la zona hotelera deje de padecer los problemas viales que son resultado de su crecimiento y de que hasta hoy sólo tiene una vía de acceso, la avenida Kukulcán, que está saturada y que se convierte en un caos con el más mínimo accidente o descompostura de cualquier vehículo.
El puente es una demanda añeja que se planteó por primera vez en la primera década de este siglo y se pretendía fuera concesionada y de cuota. Tal vez esa condición ocasionó rechazo y se desechó el proyecto.
Cabe decir que el puente será libre y se hizo cien por ciento con inversión pública y fue encargado a la empresa ICA, una de las experimentadas en el ramo de la construcción en México y en toda América Latina.
No hay cifras oficiales sobre el número oficial de vehículos y personas que se trasladan actualmente por el bulevar Kukulcán, pero se espera una reducción considerable con la apertura del Puente Nichupté. Será un desahogo, sobre todo en la primera etapa de la zona turística, desde el kilómetro cero hasta casi la zona conocida como Isla Dorada.
El presupuesto inicial para esta gran obra era de aproximadamente 5 mil 500 millones de pesos, pero hasta el momento creció más del doble, se estima en 11 mil 800 millones de pesos.
El argumento es la mitigación ambiental y la necesidad de reforzar la cimentación en algunas zonas donde se encontraron con una mayor profundidad en la zona lagunar.
Esperemos, pues, que en unos días ya esté en operación.
¿Adelantados?
Pese a las reglas fijadas por Morena para nombrar a sus candidatos a las 17 gubernaturas que estarán en juego, importantes dirigentes se han encargado de hacer adelantados “destapes”. Al menos este pasado fin de semana tocó turno a Chihuahua y Quintana Roo.