La zona sur contará con un Museo Biológico que se instalará en la Estación de Campo de Raudales, dentro de la Reserva Estatal Santuario del Manatí Bahía de Chetumal (RESMBCH). El proyecto surge de la colaboración entre el Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo (Ibanqroo) y El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), con apoyo de ciencia aplicada del Consejo Quintanarroense de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Coqhcyt). Se prevé que el espacio abra al público en aproximadamente seis meses.
La iniciativa forma parte del proyecto “Contribución al desarrollo social, económico y cultural de la comunidad de la Reserva Estatal Santuario del Manatí Bahía de Chetumal a través del empoderamiento de los saberes locales”. Su propósito consiste en fortalecer la educación ambiental, la divulgación científica y la capacitación comunitaria, al tiempo que impulsa actividades económicas vinculadas con el turismo de naturaleza y la comercialización de artesanías inspiradas en la fauna local.
María de los Ángeles Mendoza explicó que la vinculación entre las instituciones académicas y la reserva busca dotar a la Estación de Campo de herramientas concretas para la divulgación científica.
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“Uno de los objetivos primordiales es poder ofrecer a la estación de campo insumos, información y material biológico, no solo para la comunidad, sino también para el turista chetumaleño, nacional y extranjero, que conozca parte de la biodiversidad con la que cuenta esta reserva”, señaló.
Francisco Rubén Castañeda Rivero, Coordinador del Departamento de Áreas Naturales Protegidas zona Sur del IBANQROO, indicó que el museo funcionará como una colección de exhibición y educación ambiental. El espacio reunirá 21 especies de flora y fauna presentes en la reserva, con información científica accesible tanto para especialistas como para visitantes.
Las especies incluidas son representativas del ecosistema local. Algunas incluso resultaron sorpresa para la comunidad, ya que no se tenía registro previo de su presencia en la zona. Cada ejemplar contará con datos sobre distribución, características y posible aprovechamiento, con el fin de centralizar y difundir conocimiento que hasta ahora se encontraba disperso en fuentes académicas o en trabajos de campo.
Desde Ecosur, el equipo científico destacó que el proyecto no se limita a la exhibición. La meta consiste en acercar la ciencia a la población de todas las edades, mediante pláticas, talleres y actividades interactivas.
“La intención es poder enseñar y que conozcan lo que tienen en su entorno; no solo es el manatí, sino todo un ecosistema que interactúa desde el organismo más pequeño hasta el más grande”, expresó Mendoza.
El museo incluirá un microscopio y una pequeña área de trabajo donde los visitantes podrán observar muestras biológicas. Para garantizar la conservación del material, se instalarán vitrinas, deshumidificadores y mobiliario adecuado. Además, el proyecto contempla la tramitología ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para registrar formalmente la colección como museo de exhibición y educación ambiental.
Uno de los objetivos centrales radica en integrar el valor cultural a la conservación ecológica. La reserva posee alto potencial ecológico y económico, pero su integración con la economía local enfrenta desafíos. El desconocimiento sobre la biodiversidad y la falta de protocolos para el manejo de especies invasoras limitan oportunidades en sectores como el médico, el industrial, el turístico y el pesquero. El museo busca reducir esa brecha mediante la socialización del conocimiento científico.
La vinculación con escuelas de Laguna Guerrero, Raudales y Luis Echeverría Álvarez representa otro eje estratégico. Directivos de primaria, secundaria, telesecundaria y telebachillerato ya otorgaron visto bueno para desarrollar pláticas de educación ambiental enfocadas en fauna local, aves, reptiles y mamíferos.
Además de su sede permanente en la Estación de Campo de Raudales, la colección podrá participar en ferias científicas y eventos culturales, siempre bajo lineamientos legales. En el proyecto participan Noemí Salas Suárez e Iván Arturo Castellanos Osorio, por parte de Ecosur; Miguel Mateos Sabidos Itzá, por Ibanqroo; Cecilia Odette Carral, de Medusozoa México; y José Agüero, de Medusozoa. El equipo confía en que la apertura del Museo Biológico marque un precedente en Quintana Roo como el primer espacio de su tipo con enfoque comunitario y educativo, orientado a integrar conservación, conocimiento científico y desarrollo local sostenible.