Cancún vivió una auténtica fiesta de ska, rock y energía desbordada con la presentación de Panteón Rococó, quienes llenaron la Plaza de Toros como parte de su gira por los 30 años de la banda, logrando un sold out total y demostrando que siguen siendo una de las bandas más queridas del país.
Desde los primeros momentos, la agrupación conectó con un público que no dejó de cantar, brincar y corear cada tema, en un recorrido que fue desde sus inicios en los años noventa hasta las canciones más recientes de su discografía. El concierto reafirmó la vigencia de la banda en la a nivel nacional.
El show arrancó con clásicos como Asesinos (1999), Estrella Roja (1999) y Ciudad de la Esperanza (2004), que encendieron de inmediato los ánimos del público. La euforia continuó con temas como Triste Realidad (2017), Dime (2002), Míranos (2025), El Último Ska (2019) y Caminemos Juntos (2007), consolidando una atmósfera de fiesta colectiva.
No faltaron canciones emblemáticas como Hostilidades (2012), No Te Recuerdo (2012) y Acábame de Matar (2007), esta última interpretada como un homenaje a Mil Horas, con un toque al estilo de La Sonora Santanera, lo que provocó uno de los momentos más coreados de la noche. Temas como Cúrame (1999), La Dosis Perfecta (1999) y Esta Noche (2002) reforzaron la conexión emocional entre banda y público.
El cierre fue igual de igual de impresionante, con un homenaje a una de sus principales influencias al interpretar Loco de Los Auténticos Decadentes, seguido por Vendedora de Caricias (2007), La Carencia (2002) y para cerrar a lo grande Arréglame el Alma (2010),
Con esta presentación, Panteón Rococó no solo celebró tres décadas de carrera, sino que también confirmó que su música sigue siendo un punto de encuentro entre generaciones, convirtiendo a Cancún en una enorme pista de baile y resistencia musical por una noche.