Lo que ocurrió en Baja California el domingo pasado no fue un exabrupto de la presidenta, como muchos criticaron. Lo que vimos ahí fue un hartazgo ya palpable de Claudia Sheinbaum, quien más allá del airado regaño a legisladores locales por una ‘selfie’ que le pedían -en mal momento-, exhibió a una clase política que ha confundido cercanía con pose y trabajo con encuadre… y les dijo “ya basta”.
Y es que mientras la presidenta escuchaba reclamos de jornaleros agrícolas que sobreviven con jornadas largas, salarios por destajo y pobreza normalizada, varios legisladores vieron el momento como oportunidad para el recuerdo fotográfico con la jefa, pero sin aportar ayuda ni ideas para los problemas que le caían solo a ella encima.
El enojo de Sheinbaum es válido. Desde EU, Donald Trump no afloja la presión con amenazas de intervención, seguridad, aranceles y por el petróleo a Cuba, mientras la presidenta intenta sostener una relación que camina sobre una delgada cuerda floja.
En lo interno, acababa de contener -con costo político- el amago de ruptura de sus aliados Verde y PT, que lograron frenar su reforma electoral y, encima, la para entonces ya inminente caída de Adán Augusto López, un desgaste que nadie quiso cargar… hasta que ya no hubo forma de esconderlo.
Todo eso llevaba encima cuando llegó a Baja California, un estado donde la política local anda en piloto automático y mientras su gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda intentó vender respaldo, la presidenta marcó notoria distancia.
En San Quintín, escenario del épico regaño, la alcaldesa Miriam Cano quedó retratada por la falta de atención real a sus ciudadanos, pues de ella eran los problemas sin atender ni resolver que le estallaron a Sheinbaum. Y bueno, minutos después, a los frívolos diputados y senadores se les hizo buena idea pedirle la foto.
Ayer la presidenta aclaró, pero amplió el mensaje: el regaño no fue para nadie en lo personal, ni tampoco local. Fue nacional. “Es para todos”, advirtió.
Sheinbaum puso un “ya basta” a la política que vive de la foto, del aplauso fácil y de la simulación permanente. Menos ‘selfies’, más territorio. Menos fiesta, más oficio. Fue la orden y parece que será la constante de ahora en adelante en todo el país. ¿Alguien más quiere ‘selfie’ con ella?
ZARPAZO
También ayer, Sheinbaum cerró otra puerta. Adán Augusto no va a ninguna embajada. No habrá exilio dorado ni inmunidad diplomática, como se especulaba.
Su renuncia fue personal aclaró la presidenta, y el futuro del hoy ex líder de Morena en el Senado, quedó en manos del mismo partido. Aunque tiene fuero durante su permanencia como senador, está ya sin protección presidencial y con expedientes abiertos dentro y fuera de México. El tabasqueño ha quedado expuesto y vulnerable.
Desde Palenque podrán presionar y el partido administrará los tiempos, pero el mensaje ya fue dado: el poder cambió de manos y no hay grupos, ni ‘selfies’, que encubran más la realidad.