'Lo que comenzó como una idea, hoy es hogar' relata el arquitecto Román Rivera Torres en su libro recién presentando en la Biblioteca Nacional de la Crónica en Cancún.
Una expedición entre amigos desde la Ciudad de México hacia el entonces casi inhabitado pueblo de Akumal, terminó convirtiéndose en el parteaguas de la creación de la marina más icónica del Caribe Mexicano, Puerto Aventuras.
A través de este libro autobiográfico, Rivera Torres narra como fue la ocasión en la década de los 80, que visitó las playas de Quintana Roo con sus compañeros de la universidad y quedó maravillado con la naturaleza que lo envolvía, ahí comenzó el sueño; diseñar más que edificios, una comunidad.
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Fue en 1988 cuando Puerto Aventuras comenzó su desarrollo, Rivera Torres estaba decidido a crear un espacio en el que las familias vivan la experiencia que el vivió al conocer de primera mano la cercanía de la naturaleza con su futuro hogar lugar.
Ante los obstáculos que estaban fuera de su zona de influencia, el arquitecto mexicano transformó esos retos en oportunidades, como las amistades con aliados comerciales o incluso la llegada de un fenómeno natural inesperado como el huracán "Gilberto" sirvieron para renovar constantemente el esfuerzo y la motivación por su proyecto.
Un sueño trazado sobre arena, selva y mar, impulsado por la visión de Rivera Torres y el apoyo de quiénes confiaron en su visión.
Hoy Puerto Aventuras y su marina destacan como uno de los sitios para vivir más placenteros en todo México, inmerso en la incomparable naturaleza del Caribe Mexicano y sellado con el sueño que Román Rivera Torres trazo desde que colocó la primera piedra sobre otra piedra.