EL RUGIDO DEL BALAM

Se acabaron los abrazos… ¿y ahora qué sigue?

“El Mencho” no era un simple capo. Era el símbolo del reacomodo criminal tras la fragmentación de los grupos de Sinaloa

LOCAL

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El Rugido del Balam, columna de Jorge Castro Noriega del 24 de febrero de 2026 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

La caída de Nemesio Oseguera y el decapitamiento del CJNG -herido, pero sigue vivo- no se trató de un episodio más en la crónica roja de los medios, sino que marca un parteaguas político en México.

“El Mencho” no era un simple capo. Era el símbolo del reacomodo criminal tras la fragmentación de los grupos de Sinaloa. Fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación, convirtió una célula regional en una franquicia criminal con presencia en más de 20 estados y redes internacionales de fentanilo, metanfetamina, armas y lavado de dinero. Su fuerza no radicaba sólo en el fuego (drones, minas, bloqueos y terror), sino en su modelo de células autónomas, reclutamiento forzado, control territorial y cooptación local.

Su abatimiento es importante, sobre todo en el contexto en que se da. La Sedena lo escribió sin rodeos: la operación contó “dentro del marco de coordinación y cooperación bilateral con los EUA, con información complementaria por parte de autoridades de ese país”.

Washington no fue espectador pasivo. Una semana antes, habían ingresado marines de élite de EU a México bajo el argumento de capacitación a los nuestros y aunque durante meses se negó cualquier intervencionismo por temas de “soberanía”, lo cierto es que la cooperación binacional fue real, profunda y eficaz.

México mandó un mensaje a Estados Unidos: sí hay voluntad de cooperar… y EU respondió con inteligencia estratégica. En medio de la presión de Donald Trump y la amenaza de designaciones terroristas, el golpe al CJNG cambia el tablero bilateral.

Pero cuidado, que aquí viene lo más importante: descabezar no significa desmantelar. El CJNG no es un solo hombre, sino una red poderosa de largo alcance.

Nombres como Gonzalo Mendoza “El Sapo”, Audias Flores “El Jardinero” o Juan Carlos Valencia “El 03”, aparecen en la línea sucesoria tras la muerte de “El Mencho”. Puede haber fragmentación violenta -como ocurrió con los Beltrán Leyva- o consolidación interna en el Cártel. Las primeras reacciones ya se vieron: bloqueos, vehículos incendiados, desafío abierto al Estado.

La pregunta ahora es si esto será el inicio del desmantelamiento integral (finanzas, reclutamiento, redes políticas) o sólo un golpe simbólico, que confiemos no quede ahí.

A nivel interno, la política de “abrazos, no balazos” permitió la expansión e impunidad del crimen organizado. Hoy, el mensaje es otro: se acabaron los abrazos y empezaron los balazos.

Claudia Sheinbaum y Omar García Harfuch se anotaron el mayor golpe estratégico en décadas. Pero ahora viene lo difícil… evitar la mutación del monstruo.

ZARPAZO

Tras la caída de “El Mencho”, más de uno debe estar revisando expedientes y rezando por no aparecer en cortes federales de EU. Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, “Andy” López Beltrán, Marina del Pilar, Manuel Bartlett, Jesús Ramírez Cuevas, entre otros. Gobernadores, senadores y funcionarios bajo lupa, visas canceladas, investigaciones abiertas tienen a muchos con “el Jesús en la boca”.

Y en Palenque, el ex presidente debe estar tronándose los dedos, porque el crecimiento del CJNG ocurrió bajo su sexenio.

Si la cooperación binacional escala, no sólo caerán capos. También podrían caer protectores… y eso tiene a muchos con las barbas en remojo.