DESTINO

Hombres como el tío Jorge

Lo cierto es que tal imagen negativa afecta por igual a políticos buenos y regulares y no solo a los malos

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Destino, columna de Javier Ugalde del 18 de febrero de 2026 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

En estos tiempos convulsos, en los que la polarización parece dominar, en los que simples sucesos de tránsito o complejos desencuentros ideológicos o comerciales pueden desatar respuestas furiosas, groseras y hasta violentas, sería bueno contar con hombres como el tío Jorge.

En el ámbito internacional, ahí tenemos las peleas del presidente Trump, que a cada paso que da encuentra motivos para subirse al ring.

En el terreno nacional, parece que cada vez son más calientes los roces que se presentan al interior de la 4T, en busca de quedar mejor parados para lo que viene en 2027.

Y en el patio local, entre los ansiosos adelantados que se promueven sin cesar para alcanzar algún huesito para 2027 y la desunión que parece crecer al interior de la coalición mayoritaria, también se desatan pasiones.

Sin embargo solo eso se vive en los terrenos de la política y los políticos, que son los ámbitos que tanto llegan a perturbar a muchos ciudadanos, quienes suelen negarse a participar, porque asumen que la política no deja nada bueno.

Es algo que ocurre desde hace mucho y que desprestigia a la política. Su causa está en la proliferación de malos políticos, de esos que entran a la política más por ver que sacan que ocuparse en dejar algo bueno.

Lo cierto es que tal imagen negativa afecta por igual a políticos buenos y regulares y no solo a los malos. Pero quizá lo más terrible de esto es que tal percepción evita que mucha gente buena pueda participar en política, debido a que llegan a considerar a la política como algo malo y sucio.

Finalmente no consideran que es mediante la política como se puede atender y resolver problemas de todo tipo sin llegar a la violencia. Pero igual, tampoco toman en cuenta que tal postura es una definición política.

Tampoco consideran que la participación política puede ejercerse sin estar en partidos políticos y desde trincheras que pueden parecer simples o inexistentes.

El tío Jorge no fue político, pero tenía mejores dotes que muchos políticos para atender y resolver problemas. Siempre estaba dispuesto a tenderle la mano a quien se lo pidiera, sin esperar nada a cambio, más que la satisfacción de haber ayudado.

Lo hizo con todo aquél que se le acercó, ya fuera desde algo simple, como reparar una fuga de agua o un contacto eléctrico, hasta lo complejo, como resolver problemas de álgebra o ayudar a estudiar para exámenes de matemáticas, desde nivel secundaria hasta universitario. Fue matemático.

Igual, preparó a muchos de sus sobrinos y a otros, para enfrentar lo cotidiano, disfrutar el arte y actuar la vida con dignidad. Fue su forma de hacer política y de formar a ciudadanos buenos y ejemplares.

Tío Jorge Luis Ugalde Velázquez, descansa en paz. Te vamos a extrañar. Gracias por todo.