DESTINO

¿No hay vacíos de poder?

Andrés Manuel López Obrador se afanó en recuperar el poder presidencial y eliminar los vacíos que dejaron los panistas

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Destino, columna de Javier Ugalde del 11 de febrero de 2026 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

La frase "nunca hay vacíos de poder" es un principio político que sostiene que cuando la autoridad formal, la legítimamente instituida se debilita o desaparece, y ese espacio es ocupado inmediatamente por otros actores, que pueden ser desde grupos delictivos, hasta facciones o la sociedad civil organizada.

Esto fue lo que ocurrió en México cuando gobernó el PAN, en los primeros 12 años del presente siglo, que le dejaron a los gobiernos subsecuentes un reto enorme, el cual a la fecha parece que no termina de recuperarse.

Los presidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón se desentendieron o no supieron cómo mantener el poder presidencial ante los gobernadores, que siempre fueron en su mayoría opositores a sus colores, lo que virtualmente volvieron "virreyes" a esos mandatarios y rompieron el vínculo de mando, control y equilibrio entre los ejecutivos federal y estatales.

Igual, esa forma de dejar de ejercer el poder, le abrió las puertas a los grupos criminales, los que llegaron a establecer vínculos con gobiernos estatales para sentar sus reales en varias zonas del país.

Ahí está el caso de Genaro Garcia Luna, quien fuera secretario de Seguridad Pública de México en el sexenio de Calderón, y ya fue juzgado y sentenciado en tribunales de Estados Unidos por sus vínculos con cárteles del narcotráfico.

Es probable que Enrique Peña Nieto, en su sexenio presidencial, buscó recomponer el maltrecho ejercicio del poder ante los gobernadores, pero no pudo; la mejor muestra de ello fueron los mandatarios estatales de su periodo que terminaron en la cárcel o acusados por presuntos ilícitos, como es el caso del quintanarroense Roberto Borge.

Si bien Andrés Manuel López Obrador se afanó en recuperar el poder presidencial y eliminar los vacíos que dejaron los panistas, llama la atención cómo los gobernadores de la 4T han logrado afianzarse y hasta ahora ninguno que haya procedido presuntamente de manera ilegal o indebida, incluido sus opositores, han renunciado o se les ha sometido a algún proceso judicial, incluido Francisco García Cabeza de Vaca, el gobernador de Tamaulipas que llegó a ser acusado sin mayor trascendencia.

Hasta ahora, los gobernadores han mostrado mantenerse "alineados" y respetuosos con la jefa del Ejecutivo Federal, aunque hay algunos, como el de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, que trata de imponerse para dejar a su esposa como sucesora.

La presidenta ejerce un poder sin fisuras, aunque hay quienes la retan, sobre todo desde el interior de la propia 4T, con la mira puesta en influir de manera relevante en 2027.

¿Acaso aún habrá en la 4T quienes se atrevan a enfrentar al poder presidencial? En Quintana Roo hay un ejemplo vivo de un mandatario estatal que desafió al presidente en turno y aún paga las consecuencias: Mario Villanueva Madrid.