El mercado de la langosta en Quintana Roo registró una caída significativa en los últimos dos años, situación que impacta de manera directa a las cooperativas pesqueras del estado. Así lo dio a conocer Baltazar Gómez Catzin, presidente de la Federación de Cooperativas Pesqueras de Quintana Roo, quien explicó que la baja en los precios redujo los ingresos del sector, pese a que la producción se mantiene relativamente estable en algunas regiones.
De acuerdo con el dirigente pesquero, el precio de la langosta disminuyó de forma constante desde hace dos años.
“Hace dos años el kilo de langosta cola nos pagaban hasta en mil pesos, hoy el precio anda entre 600 y 700 pesos”, señaló.
En el caso de la langosta viva, el descenso también resultó considerable, pues anteriormente se vendía hasta en 600 pesos por kilo, mientras que actualmente se comercializa entre 350 y 370 pesos. Esta reducción generó preocupación entre los productores, quienes enfrentan mayores costos de operación y menores márgenes de ganancia.
Gómez Catzin explicó que uno de los factores que influyó en esta situación fue el cambio en la demanda del mercado. Antes, la comercialización se concentraba en la langosta cola, la cual generaba ingresos importantes. Sin embargo, en los últimos años creció el interés por la langosta viva, debido a que representa un mejor pago para los pescadores.
“La langosta viva nos deja hasta tres veces más que la cola, por eso muchos productores se enfocaron en ese mercado”, comentó. Detalló que con tres kilos de langosta viva se obtiene un mejor ingreso que con un kilo de cola, lo que modificó las dinámicas de captura y venta.
En términos de volumen, el presidente de la federación indicó que la producción no presenta una caída drástica, aunque sí existen variaciones por región. Señaló que, en promedio, la producción de langosta cola muestra una reducción cercana al cinco por ciento en comparación con otros años. No obstante, aclaró que en zonas como Banco Chinchorro la situación resulta distinta, debido a que se trata de un área natural protegida con mayor control.
“Ahí la langosta se cuida sola, porque nadie puede pescar sin autorización del comité operativo”, explicó.
En contraste, en la zona norte del estado, como Isla Mujeres y Puerto Morelos, el control resulta menor y existe mayor presión sobre el recurso. Aun así, Gómez Catzin descartó que la actividad turística influya de manera directa en la disminución de la langosta.
“El turismo no la ahuyenta, porque la langosta se pesca a profundidad y en lugares como Banco Chinchorro existen reglas claras”, afirmó.
Añadió que los turistas suelen acudir a parques nacionales para observar corales y peces, sin afectar las zonas de captura.