El Gobierno de Quintana Roo dio un paso importante para fortalecer la identidad agrícola de la región al avanzar en la incorporación al Consejo Regulador del Chile Habanero, una iniciativa que busca proteger y promover uno de los productos más emblemáticos de la Península de Yucatán.
La propuesta, impulsada por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE), se desarrolla en coordinación con las y los productores locales, así como con los gobiernos de Campeche y Yucatán y la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDE). El objetivo es consolidar una alianza regional que permita fortalecer la presencia del chile habanero en los mercados nacionales e internacionales, así como abrir nuevas rutas de comercialización e importación.
Durante una reunión celebrada en Felipe Carrillo Puerto, el titular de SEDARPE, Jorge Aguilar Osorio, destacó la importancia de articular esfuerzos entre gobierno y productores para avanzar en la transformación del campo y garantizar el bienestar de las familias que dependen de esta actividad. Señaló que la coordinación con los estados vecinos permitirá proteger el origen del producto, fortalecer su identidad regional y otorgarle mayor valor agregado.
El avance hacia la incorporación al Consejo Regulador del Chile Habanero se enmarca en el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo, impulsado por la gobernadora Mara Lezama Espinosa, que promueve la colaboración estrecha entre gobierno y ciudadanía para construir soluciones que generen prosperidad compartida.
La creación de este consejo regulador también responde a esfuerzos previos realizados en la Península de Yucatán para consolidar la denominación de origen del chile habanero, producto que ha sido objeto de acuerdos interinstitucionales entre Yucatán, Campeche y Quintana Roo, así como del apoyo del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para proteger su identidad productiva.
Con este avance, Quintana Roo busca no solo reforzar la protección legal de un cultivo representativo de su agricultura, sino también incrementar la competitividad y las oportunidades de comercialización para las familias productoras, consolidando el chile habanero como un símbolo de identidad regional y un motor de desarrollo económico en el sureste mexicano.