De cara a 2026, el sector empresarial de la Riviera Maya enfrenta un escenario complejo en materia de competitividad turística, marcado por la baja ocupación registrada en el último año, la presión de las cargas fiscales, los efectos del sargazo y una serie de obstáculos operativos que impactan principalmente a los pequeños hoteles del destino.
Así lo expuso Valeria Rindertsma, presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (AMEXME), Capítulo Riviera Maya, quien señaló que, si bien existe expectativa positiva por la participación de México y de Playa del Carmen en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), el verdadero reto será sostener resultados más allá de la promoción internacional y garantizar condiciones reales para la operación turística.
Rindertsma recordó que el año anterior estuvo marcado por problemas de ocupación, cancelaciones asociadas al sargazo y una afectación directa a pequeños hoteles y restaurantes, algunos de los cuales cerraron operaciones o migraron a esquemas de renta ante la imposibilidad de sostener sus costos fijos y fiscales.
Señaló que la competitividad del destino no depende únicamente de la promoción, sino de que Playa del Carmen esté preparada en aspectos clave como limpieza urbana, servicios públicos, infraestructura, movilidad, conectividad carretera, procesos migratorios y una estrategia clara y permanente para el manejo del sargazo, fenómeno que este año se presentó antes de lo previsto.
En el plano administrativo, la dirigente empresarial expuso que uno de los principales reclamos del sector hotelero de menor escala es la complejidad en la obtención de permisos y licencias, donde persisten cuellos de botella entre dependencias municipales, a pesar de que algunos trámites se inician de manera digital. Esta situación genera retrasos, costos adicionales y afecta la regularidad de negocios que ya cumplen con la normatividad.
Otro de los puntos centrales planteados es el impacto de las cargas fiscales, particularmente el Impuesto de Saneamiento Ambiental, cuyo esquema de cobro resulta proporcionalmente más oneroso para los pequeños hoteles. De acuerdo con lo expuesto, el porcentaje aplicado es el mismo para tarifas bajas que para habitaciones de alto costo, sin considerar las diferencias estructurales entre grandes cadenas y establecimientos de menor capacidad.
Ante este escenario, AMEXME Riviera Maya ha solicitado reuniones con autoridades municipales para revisar la aplicación del impuesto, así como para conocer con mayor claridad el destino de los recursos recaudados por concepto de saneamiento ambiental. La organización busca participar, al menos como observadora, en los procesos de planeación y decisión sobre el uso de estos fondos, especialmente en proyectos de recuperación de playas y saneamiento ambiental.
Finalmente, Rindertsma advirtió que la falta de regulación efectiva de la renta vacacional continúa generando una competencia desigual frente al sector hotelero formal, al no existir las mismas obligaciones fiscales ni administrativas. Consideró que una regulación adecuada podría contribuir tanto a una mayor recaudación como a la atención de problemas estructurales del destino.
AMEXME subrayó que el desempeño turístico de Playa del Carmen en 2026 dependerá de la capacidad institucional y del sector privado para ordenar, regular y sostener un destino funcional, competitivo y con condiciones equitativas para todos los prestadores de servicios.