El avistamiento de tortugas marinas recién nacidas en Playa 72, reconocida como playa pet friendly en Playa del Carmen, detonó un conflicto entre la comunidad de dueños de mascotas y sectores ciudadanos que exigen mayor control en la conservación del ecosistema costero.
De acuerdo con un comunicado oficial emitido por la comunidad Dog Beach, durante la madrugada del lunes varias crías emergieron de la arena y comenzaron su recorrido hacia el mar sin que existiera un monitoreo técnico. Integrantes de este colectivo afirmaron que los dueños de perros presentes organizaron un cordón humano para proteger el trayecto de los quelonios, mientras que las únicas personas que interfirieron fueron una mujer y un menor de edad que manipularon dos ejemplares.
La organización recalcó que los animales domésticos no representaron peligro durante el evento, pues fueron retirados y controlados desde el primer momento. En cambio, señalaron que los riesgos más graves para la fauna marina provienen de la basura, colillas, plásticos y otros desechos dejados por visitantes irresponsables.
Sin embargo, voces críticas advirtieron que la ausencia de supervisión oficial en Playa 72 revela una posible omisión en el programa de conservación de tortugas marinas.
“No hay más que marcar el nido con un corral, llevar una bitácora de fecha para saber cuándo eclosionan y supervisar la liberación. El hecho de que no estuviera monitoreado es muy serio”, señaló un ciudadano que cuestionó la falta de técnicos responsables en esa área.
En paralelo, una petición en la plataforma Change.org titulada “Reubicar la playa pet friendly en Playa 72” comenzó a reunir firmas con el argumento de que la presencia de mascotas es incompatible con un sitio de anidación. Hasta la tarde de este martes, la iniciativa sumaba 25 apoyos, con firmantes de diversas nacionalidades. El texto de la causa señala que “la ubicación actual de la playa pet friendly en Playa 72 está en conflicto directo con el ecosistema crítico de estas tortugas marinas” y propone trasladarla a otra zona que no interfiera con la fauna.
El llamado resalta datos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), que advierte sobre la disminución global de poblaciones de tortugas y la necesidad de resguardar sus sitios de anidación. Los promotores consideran que la reubicación sería un sacrificio menor para los dueños de mascotas, a cambio de un beneficio ambiental de largo plazo.
En contraste, la comunidad Dog Beach defendió que su presencia ha contribuido a mantener limpia Playa 72 y anunció que continuará colaborando con la Secretaría de Medio Ambiente Sustentable y Cambio Climático de Quintana Roo, así como con ZOFEMAT, para establecer protocolos de seguridad durante los próximos eventos de eclosión. También convocó a una nueva jornada de limpieza comunitaria en esa franja costera.
El caso expone la tensión entre la necesidad de contar con espacios inclusivos para mascotas y la obligación de proteger la biodiversidad. En México, país que ocupa el primer lugar en maltrato y abandono de perros en América, los colectivos de tenencia responsable han buscado visibilizar que los animales domésticos también forman parte del entorno, aunque especialistas subrayan que ello no debe contraponerse a los programas de conservación de especies marinas.
Hasta el momento, las autoridades ambientales no han emitido un posicionamiento oficial respecto a la supervisión de nidos en Playa 72 ni sobre la solicitud ciudadana para reubicar el área pet friendly.