EL RUGIDO DEL BALAM

Impunidad sobre rieles

“No cobra y no trabaja en el gobierno… y eso me tiene contentísimo”, dijo AMLO, como si “Bobby”, generoso y desinteresado, nos hubiera hecho el gran favor. ¿Seguirá contentísimo hoy, con 13 muertos en la conciencia?

LOCAL

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El Rugido del Balam, columna de Jorge Castro Noriega del 30 de diciembre de 2025 Créditos: El Heraldo Media GroupCréditos: El Heraldo Media Group

El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca dista mucho de ser un simple “evento ferroviario”, como lo nombró con ligereza la Secretaría de Marina. Fue una tragedia nacional que dejó 13 personas muertas y al menos 109 lesionadas, un saldo que pesa, más allá de las cifras, en las responsabilidades que deberán fincarse.

La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a no politizar el accidente y fijó tres prioridades: atención a las víctimas, esclarecer las causas y garantizar la seguridad del proyecto. Y hace bien. El problema es que el pasado -y los nombres que lo habitan- no desaparece con llamados a la prudencia.

La Semar asegura que no había fallas aparentes en las vías y que se siguieron los protocolos, mientras legisladores del PAN, PRI y MC exigen una auditoría externa, sin intervención del gobierno federal, y replantear los proyectos ferroviarios. Podría pensarse que es oportunismo de la oposición, de no ser porque existe una historia previa documentada de irregularidades.

La Auditoría Superior de la Federación detectó pagos en exceso, balasto no colocado, rieles “fantasma”, personal inexistente y más de 28 millones de pesos sin aclarar en la Línea Z. El diagnóstico fue contundente: falta de control y supervisión, justo donde ocurrió la tragedia.

Surge entonces la pregunta inevitable: ¿es válido cuestionar la influencia de los hijos de López Obrador? El propio ex presidente reconoció que Gonzalo López Beltrán, “Bobby”, fue asesor honorífico del Tren Interoceánico.

“No cobra y no trabaja en el gobierno… y eso me tiene contentísimo”, dijo AMLO, como si “Bobby”, generoso y desinteresado, nos hubiera hecho el gran favor. ¿Seguirá contentísimo hoy, con 13 muertos en la conciencia?

A ello se suman los audios donde Amílcar Olán y Pedro Salazar, amigos y socios de los López Beltrán, hablaban entre risas de “moches” por vender balasto de mala calidad. La frase hoy retumba con crudeza profética: “Ya cuando se descarrile el tren, va a ser otro pedo”… y hoy ese “otro pedo” son hogares de luto.

El patrón se repite: detrás de los escándalos más turbios de la 4T aparecen “Andy”, “Bobby” y la red de socios y prestanombres que orbitan su poder. ¿Serán llamados a declarar o el expediente dormirá el sueño de los intocables?

ZARPAZO

Hay un dato aún más inquietante: Amílcar Olán habría transferido más de 3 mil millones de pesos a Suiza y salido del país, mientras en México se cuentan muertos y heridos. Vive lejos, cómodo y blindado, mientras que “Andy” López, según versiones recientes, podría ser enviado a Tabasco a un cargo menor, mientras “se calman las aguas”.

La presidenta Sheinbaum enfrenta un dilema histórico: proteger la investidura o romper con la sombra del pasado. Porque cargar, una y otra vez, con los costos de los hijos de AMLO ya no es sostenible. Ni política, ni moralmente.

En Oaxaca, el tren descarriló. Ahora falta saber si la impunidad también lo hará… o seguirá marchando sobre rieles.