El acceso tradicional y gratuito a la playa ubicada dentro de la zona arqueológica de Tulum continúa abierto para visitantes locales, nacionales y extranjeros que desean disfrutar del mar Caribe recorriendo uno de los espacios más emblemáticos del municipio, donde la historia y la naturaleza convergen en un mismo entorno.
Este acceso, que históricamente ha permitido el paso peatonal hacia la costa, se mantiene como una alternativa accesible para quienes buscan pasar un día de descanso en familia, con amigas y amigos, sin necesidad de ingresar a clubes de playa o realizar gastos elevados. Caminar entre vestigios mayas, senderos naturales y vistas panorámicas del litoral convierte la experiencia en un atractivo único dentro del destino.
La playa de la zona arqueológica es reconocida por sus aguas cristalinas, arena blanca y un entorno natural que conserva gran parte de su esencia original. A diferencia de otros puntos turísticos, este espacio permite una convivencia más directa con el paisaje, favoreciendo actividades recreativas de bajo impacto como nadar, descansar y apreciar el entorno.
Autoridades y especialistas en turismo han destacado la importancia de preservar este acceso público como un derecho colectivo y un elemento clave para promover un turismo responsable y sustentable. Asimismo, se exhorta a los visitantes a respetar las normas del área, evitar dejar basura y cuidar tanto los vestigios arqueológicos como el ecosistema costero.
El acceso tradicional también representa una oportunidad para que residentes de la región redescubran un espacio que forma parte de la identidad cultural y natural de Tulum. En temporadas vacacionales y fines de semana, es común observar a familias locales que acuden desde temprana hora para aprovechar el día y convivir en un ambiente seguro y al aire libre.
Este paso peatonal hacia el mar reafirma la vocación de Tulum como un destino que combina patrimonio histórico, belleza natural y opciones accesibles para todos. La permanencia de este acceso gratuito fortalece el sentido de pertenencia social y contribuye a que el disfrute de las playas siga siendo un bien compartido, en equilibrio con la conservación del entorno y el respeto por su valor cultural.