El nuevo esquema de contribuciones para el mantenimiento de zonas turísticas en Quintana Roo abre un escenario de mayor presión financiera para el sector hotelero, particularmente para los pequeños establecimientos, advirtió Andrea Lotito, vicepresidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM), al señalar que 2026 llegará con incrementos simultáneos en cargas municipales, estatales y federales.
Tras la aprobación de las reformas que obligan a los propietarios de inmuebles ubicados en zonas turísticas a contribuir de manera directa al sostenimiento de la infraestructura pública, Lotito señaló que esta disposición marca el inicio formal de una nueva etapa en la administración de los destinos turísticos tras la desaparición de Fonatur. Indicó que aún está por definirse si el esquema se extenderá a otros municipios además de Cancún y Cozumel.
“El Estado necesita recursos frescos para mantener el milagro turístico: infraestructura, recuperación de playas y manejo del sargazo”, afirmó el dirigente hotelero, al advertir que durante años esa carga fue asumida por un grupo reducido de empresarios.
En ese contexto, sostuvo que el nuevo modelo obliga a que más actores se sumen al financiamiento del sistema turístico, ya que los pioneros del sector “ya no quieren ni pueden cargar por todos”.
Lotito subrayó que el problema no radica únicamente en la creación de nuevas contribuciones, sino en el momento económico en el que se aplican. Explicó que 2026 se perfila como un año complejo para la actividad turística, con aumentos en obligaciones municipales, estatales y federales, mientras persisten factores que limitan la recuperación sostenida del sector.
“Si no recuperamos por lo menos tres meses más de temporada, como el verano, definitivamente no, especialmente los pequeños hoteles”, advirtió, al señalar que muchos establecimientos operan con márgenes reducidos y enfrentan dificultades para absorber nuevas cargas sin afectar su viabilidad.
En ese escenario, el vicepresidente de la AHRM planteó que la prioridad debe centrarse en el combate al sargazo, al considerarlo un factor determinante para la estabilidad turística del estado.
“Si tenemos que escoger, la apuesta número uno será el sargazo”, señaló.
Lotito consideró que, si se logran sinergias para aprovechar las nuevas disposiciones que permiten su recolección en altamar, Quintana Roo podría aspirar a extender hasta ocho meses las temporadas con condiciones favorables para el turismo, lo que aliviaría la presión financiera sobre el sector y permitiría enfrentar con mayor solidez las nuevas obligaciones.
Finalmente, sostuvo que la discusión debe ir más allá del cumplimiento fiscal y centrarse en la capacidad real del empresariado para sostener el modelo turístico bajo un esquema de mayores responsabilidades financieras, sin una recuperación sólida y sostenida de la demanda.