La economía de Quintana Roo atraviesa una etapa crítica. Tras más de un año de desaceleración, el auge económico que impulsaron las megaobras federales como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional de Tulum ha llegado a su fin. De acuerdo con el más reciente Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), elaborado por el INEGI, el estado acumula 16 meses consecutivos de caída, confirmando un escenario de enfriamiento tras el periodo de mayor inversión pública en su historia reciente.
El informe del segundo trimestre de 2025 revela que la actividad económica total de Quintana Roo se contrajo -9.6% respecto al mismo periodo del año anterior (en cifras desestacionalizadas), lo que coloca a la entidad como la segunda con mayor descenso económico del país, solo por debajo de Campeche.
El desplome está estrechamente vinculado al sector que durante los últimos años fue el principal impulsor del crecimiento: la construcción. Con la conclusión de los grandes proyectos federales, las Actividades Secundarias, que agrupan a la industria y la construcción, registraron una contracción sin precedentes de -45.7% anual, la más pronunciada a nivel nacional.
Esta cifra marca un punto de inflexión: el fin de la “bonanza” de inversión pública derivada de las obras emblemáticas del gobierno federal. Durante los años de ejecución del Tren Maya y el aeropuerto de Tulum, el sector construcción absorbió la mayor parte del dinamismo económico del estado, impulsando empleo temporal y un flujo constante de recursos. Sin embargo, al concluir dichos proyectos, el impacto en la economía local ha sido inmediato.
En contraste, las Actividades Terciarias, que agrupan el comercio, el turismo y los servicios —tradicional motor económico del Caribe mexicano—, mostraron un ligero crecimiento de 1.1% anual. Este desempeño positivo evitó una contracción más profunda del PIB estatal, aunque resultó insuficiente para contrarrestar el colapso industrial.
El desempeño negativo de Quintana Roo tuvo repercusiones a nivel nacional, restando -0.15 puntos porcentuales al crecimiento del país, según el propio INEGI. El fenómeno se explica por la magnitud de la inversión federal que en su momento atrajo la entidad y el peso que la industria de la construcción llegó a tener en su estructura económica.