Tras el anuncio de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) de no respaldar el proyecto turístico “Perfect Day México”, promovido por Royal Caribbean en Mahahual, organizaciones ambientales anticipan que el proceso deberá concluir en dos vías: un resolutivo negativo oficial o el desistimiento de la empresa sobre su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Carlos Samayoa, coordinador de la campaña “México al grito de ¡Selva!” de Greenpeace México, explicó que, aunque el posicionamiento de la autoridad ambiental marca un punto de inflexión, el procedimiento administrativo aún no ha terminado formalmente.
“Lo que sigue necesariamente es que la SEMARNAT emita un resolutivo en sentido negativo o que la propia empresa desista del trámite. Una de esas dos decisiones debe cerrar el proceso de evaluación ambiental tal como fue presentado”, señaló.
El pronunciamiento de la dependencia federal, encabezada por Alicia Bárcena, se dio en concordancia con lo expresado previamente por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien advirtió que no se permitirían proyectos que generen afectaciones al arrecife mesoamericano.
Para Greenpeace, este escenario representa un avance relevante, pero no definitivo. Samayoa subrayó que la decisión no puede entenderse sin el contexto de presión social que se intensificó en días recientes, cuando miles de ciudadanos, colectivos y organizaciones exigieron frenar el proyecto en Mahahual.
“Es importante decirlo con claridad: esta decisión responde a la exigencia ciudadana. La movilización logró poner el tema en el centro de la discusión pública y obligó a las autoridades a actuar”, indicó.
No obstante, insistió en que el anuncio aún debe traducirse en un acto administrativo concreto. Mientras no exista un resolutivo formal o un desistimiento por parte de la empresa, el proyecto no puede considerarse jurídicamente cerrado.
Uno de los principales cuestionamientos que derivaron en el freno del proyecto fue la forma en que se presentó la evaluación ambiental. De acuerdo con Greenpeace, la MIA entregada por la empresa contemplaba únicamente los impactos en el entorno terrestre, dejando fuera el análisis del ecosistema marino.
“Se trataba de una evaluación fragmentada. No se puede evaluar un proyecto de esta magnitud sin considerar la interacción entre los ecosistemas. El impacto marino era fundamental y estaba ausente en esta etapa”, explicó Samayoa.
Esta omisión generó preocupaciones entre especialistas y organizaciones, particularmente por los posibles efectos sobre el sistema arrecifal mesoamericano, una de las barreras coralinas más importantes del hemisferio.
A pesar del escenario favorable para los opositores al proyecto, Greenpeace advirtió que el caso de Mahahual no es aislado. La organización alertó sobre la existencia de otros desarrollos turísticos en evaluación, entre ellos el proyecto “Royal Beach Club” en Cozumel, también promovido por Royal Caribbean.
Según Samayoa, este proyecto reconoce impactos ambientales relevantes en su propia manifestación, lo que lo convierte en un tema que requiere atención inmediata por parte de autoridades y sociedad civil.
“Hay muchos proyectos ingresando constantemente a evaluación ambiental. Algunos no tienen la visibilidad de Mahahual, pero pueden generar daños significativos. Por eso es clave mantener la vigilancia”, apuntó.
En ese sentido, la campaña “México al grito de ¡Selva!” reiteró que su objetivo va más allá de un solo proyecto. La iniciativa busca impulsar una protección integral de la selva maya y sus acuíferos, ante lo que consideran una insuficiencia en las políticas actuales de conservación.
“La protección existente no está siendo suficiente. Se siguen autorizando proyectos que ponen en riesgo ecosistemas estratégicos. Necesitamos medidas más ambiciosas y una visión integral del territorio”, sostuvo.
Paralelamente, colectivos ciudadanos como “Salvemos Mahahual” han impulsado acciones de presión, incluida la recolección de más de tres millones de firmas a través de la plataforma Change.org, que buscan reforzar la exigencia de protección ambiental en la región.
Aunque aún no se define con claridad el destino de estas acciones tras el anuncio de la SEMARNAT, Greenpeace llamó a la ciudadanía a mantenerse atenta y participativa en los procesos ambientales.
Finalmente, Samayoa recalcó que el freno a “Perfect Day México” debe entenderse como un precedente, pero no como una conclusión.
“El proceso tiene que cerrarse formalmente. Ya sea con un resolutivo negativo o con el desistimiento de la empresa, ese es el siguiente paso. Mientras eso no ocurra, la vigilancia debe continuar”, concluyó.