La producción de miel en Quintana Roo enfrenta un escenario complejo debido a la presencia de plagas, enfermedades y el uso inadecuado de plaguicidas, advirtió el presidente de la Asociación Nacional de Médicos Veterinarios Especialistas en Abejas (ANMVEA), Sóstenes Rafael Rodríguez Dehaibes, quien subrayó la necesidad de reforzar la capacitación y las buenas prácticas en el sector.
Uno de los principales problemas es la presencia de la varroa, un ácaro que afecta a las abejas y debilita las colmenas.
“Tenemos un agente que se llama varroa, es como una garrapata; hay que dar tratamiento, no es algo que podamos erradicar”, explicó.
Recordó que esta plaga fue detectada en México en 1992 y desde entonces se han implementado programas sanitarios y una Norma Oficial Mexicana para su control. Sin embargo, advirtió que la falta de seguimiento por parte de algunos productores agrava la situación.
“A veces nos relajamos, no tratamos adecuadamente y vienen los problemas”, señaló.
A esta problemática se suma el pequeño escarabajo de la colmena, otra plaga que ha resultado particularmente difícil de controlar en la Península de Yucatán.
“Aquí en la región ha sido complicado; es una plaga que requiere buenas prácticas de producción para poder manejarse”, indicó Rodríguez Dehaibes, al destacar que su impacto puede comprometer tanto la salud de las colmenas como la calidad de la miel.
El especialista también alertó sobre los efectos del uso de plaguicidas en actividades agrícolas y ganaderas, los cuales representan una amenaza significativa para la apicultura
“El uso indiscriminado de plaguicidas provoca mortalidad de abejas y contaminación de la miel, que ya no se puede comercializar”, afirmó.
En ese sentido, señaló que el problema no es exclusivo de Quintana Roo, sino de alcance nacional, debido a la falta de acompañamiento técnico en el uso correcto de estos insumos.
“Muchas veces se aplican productos cuando ya no se deben usar o sin la supervisión adecuada, lo que termina afectando tanto al productor agrícola como al apicultor”, explicó.
Añadió que, aunque se han logrado avances como la prohibición de ciertos químicos y la implementación de controles biológicos, estos métodos alternativos suelen ser más costosos, lo que limita su adopción.
“Tenemos que lograr que el productor sea rentable para que pueda utilizar estas alternativas”, apuntó.
Rodríguez Dehaibes destacó que, si bien en los últimos años ha crecido la preocupación pública por la posible desaparición de las abejas, estos problemas han existido desde hace décadas.
“Tengo 50 años en la apicultura y he visto estas situaciones en mayor o menor grado; ahora hay más visibilidad por la comunicación inmediata”, comentó.
No obstante, enfatizó la relevancia de la actividad apícola más allá de su tamaño económico.
“Es una actividad pequeña, pero fundamental para el ecosistema, por la polinización y como indicador de lo que ocurre con otros insectos”, sostuvo.
Finalmente, adelantó que estos temas serán parte central del XXXII Congreso Internacional de Actualización Apícola 2026, que se realizará en Chetumal, donde especialistas nacionales e internacionales abordarán estrategias para el control de plagas, el uso responsable de insumos y la preservación de las abejas, con el objetivo de fortalecer la producción y sostenibilidad del sector.