De las 43 mil viviendas nuevas que al cierre de 2024 estaban disponibles en la Riviera Maya para su venta, sólo tres mil 174 unidades, es decir el 7.4 por ciento, correspondían al segmento popular o de interés social, a pesar de que se trata del tipo de vivienda que más le urge a las ciudades turísticas del Caribe mexicano.
En contraste, la construcción de las viviendas de los segmentos llamados residencial y residencial plus, que se cotizan en un promedio de 3.7 millones y 9.7 millones de pesos, respectivamente, hasta el cierre de 2024 contaban con casi 27 mil unidades disponibles para su comercialización, lo que representaba el 62.8 por ciento de la oferta disponible en las urbes en el corredor entre Cancún y Tulum.
Tales cifras deberían de tener una relevante resonancia en el ámbito político, sobre todo por las previsibles repercusiones sociales y urbanas que representa que en un tema tan sensible, como es el de la vivienda, se le dé prioridad a las necesidades del mercado inmobiliario, sobre los comunitarios y urbanos.
Si bien las urbes de la Riviera Maya, como Cancún, Playa del Carmen y Tulum, no han podido atender de manera suficiente las necesidades de vivienda a causa de su acelerado crecimiento poblacional, ahora con este fenómeno inmobiliario que ha abandonado a su suerte la vivienda popular, podría complicar aún más las cosas.
Por ejemplo, las posibilidades de que se sigan generando asentamientos humanos irregulares en la región, cuentan con un terreno más fértil, a pesar del programa de Vivienda para el Bienestar, del gobierno federal, que será insuficiente.
Sin embargo, ésta es sólo una arista del problema que representa el fenómeno inmobiliario vigente, debido a que las viviendas residenciales y residenciales plus e, incluso, en parte las de interés medio, cotizadas en un promedio de 1.8 millones de pesos, traen otro tipo de conflictos, como es el de la gentrificación.
Ese tipo de proyectos inmobiliarios cuentan con un mercado mayoritario de personas que no habitan las ciudades turísticas de la Riviera Maya, por lo que pueden considerarse como inversiones dirigidas a proyectos de rentas vacacionales.
En ciudades como Nueva York, por ejemplo, ya se han establecido regulaciones para que se frene la serie de problemas que propicia la multiplicación de vivienda residencial o de lujo que operan bajo plataformas digitales, para las rentas vacacionales.
Sin embargo, temas de este tipo parece que no son de interés relevante para las fuerzas políticas en Quintana Roo que por ahora no se ocupan del asunto, se encuentran distraídos por el 2027, ya sea con aspirantes adelantados que se promueven para alcanzar alguna candidatura, o enfocados en diseñar estrategias que les deje mejor armados para esos comicios del 27.